miércoles, 29 de mayo de 2013

La Salzadella, Baix Maestrat, Castellón

Feria de la cereza de La Salzadella



El cerezo, ese árbol tan generoso que primero nos deleita con sus flores y luego con sus frutos, tiene en España varios puntos en los que se cultiva de maravilla, uno es el conocido Valle del Jerte y otros menos conocidos como los de las comarcas del Alto Palancia y del Baix Maestrat, ambas en la provincia de Castellón.

Si hoy os hablamos de las cerezas es porque el primer fin de semana de junio se celebra en La Salzadella, la “Fira de la Cirera”. La Feria de la Cereza es todo un referente en la provincia.

En ella se pueden comprar y degustar diferentes variedades de cerezas cultivadas en la zona, así como productos derivados; mermeladas, licores... 

También los restaurantes de la población se suman a la feria y ofrecen menús elaborados con cerezas de La Salzadella.



El placer para el paladar al degustar unas buenas cerezas es de todos conocido, lo que quizá no lo es tanto son sus extraordinarias cualidades nutricionales. Las cerezas son ricas en vitaminas A, C, P y antioxidantes. Ricas en sales minerales como el hierro, potasio, fósforo, magnesio, calcio y sodio. Biorreguladoras del peso corporal por sus propiedades diuréticas y recomendadas también para la anemia.


La Salzadella es un pequeño pueblo del Baix Maestrat, al Norte de la provincia de Castellón, situado a 338 metros de altitud sobre el nivel del mar.  Posee un clima mediterráneo montañoso que favorece los cultivos de secano.



En el pasado La Salzadella se encontraba amurallada y contaba con cuatro o cinco portales, de los que han llegado hasta nuestros días solo dos; el Portal de la Bassa y el Portal de les Coves. 
La Iglesia Parroquial Purificación de la Virgen María, Peirons típicos del Maestrazgo, Ermitas y rutas turísticas como la de los Olivos Milenarios, la Vía Augusta, lo Carreró de la Canal o la Ruta del Agua, son atractivos añadidos para visitar esta localidad.



                                 

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jueves, 23 de mayo de 2013

La Cartuja de Scaladei, Tarragona

Una cartuja es un monasterio en el que, los monjes o monjas que lo habitan, son ermitaños que viven en comunidad, encerrados en sus celdas de las que únicamente salen para ir a la iglesia. Viven en soledad y silencio durante toda su vida.


La  Cartuja de Scaladei es importante por varias razones, una de ellas es que fue la primera de las Cartujas que se construyó en España, origen de la Comarca del Priorat y de la tradición vinícola de la zona.

Según cuenta la leyenda, este monasterio recibe su nombre de un sueño que tuvo un pastor en el que veía en este lugar una escalera que llevaba hasta Dios.

Llegamos a La Cartuja de Scaladei por carreteras rodeadas de viñedos, un terreno agreste en el que la vid crece sobre laderas escarpadas y bancales. Plantadas en terrazas y conducidas en espaldera, en los que las primeras hojas, de un verde claro, contrastan con el color de la tierra.

La Cartuja de Scaladei es una ruina de dimensiones enormes, situada a los pies de la Sierra del Montsant, en La Morera de Montsant, en la Comarca del Priorat de Tarragona.

Tras aparcar nuestro vehículo y pasar por taquilla, accedemos al interior de la cartuja para realizar la visita por libre.

La primera visión con la que nos encontramos es impresionante; un patio de entrada con dos arcos, restos de la portería. Otro patio, en este caso flanqueado de cipreses, que nos conduce a la fachada de Santa María y como telón de fondo, y entre nubes, el Montsant. 




Tras la desamortización de Mendizábal y el abandono de los monjes, La Cartuja de Scaladei fue saqueada y quemada, destruyéndose casi por completo. Con el paso del tiempo este lugar quedó sumido en el más absoluto abandono, hasta el punto de quedar sepultado por arbustos y malezas. La erosión, cazadores de piedra y vándalos, contribuyeron a hacer de La Cartuja de Scaladei una inmensa ruina, incluso se dice que piedras de la cartuja fueron utilizadas como grava y forman parte de alguna carretera cercana. Por suerte todo eso acabó y la cartuja se encuentra protegida y en proceso de restauración progresivo.




La reconstrucción de una de las celdas sirve para que el visitante se haga una idea de lo que era la vida del monje. En una primera impresión nos pareció muy grande; un recibidor, una sala bastante amplia a la que dan las diferentes estancias, lavabo, comuna, un patio; jardín, porche, leñera, taller y una fuente. Luego pensándolo mejor ya no nos lo pareció tanto, en ese espacio el monje pasaba toda su vida, lo que en algunos casos podían ser más de 50 años.





En nuestra visita nos informaron que estaba pendiente de inauguración el claustro menor y la zona del refectorio, que a día de hoy ya es visitable. En los últimos años se han ido recuperando diferentes partes de la cartuja, un trabajo costoso dado el estado en el que se encuentra el monumento que, difícilmente volverá a tener la imagen de cuando dominaba política y económicamente la Comarca del Priorat.

En la actualidad la Comarca del Priorat es conocida internacionalmente por sus excelentes vinos, herencia de esos primeros monjes cartujos que trajeron las vides consigo desde Francia.

En el siguiente vídeo, del Museo de Historia de Cataluña, se muestra el proceso de reconstrucción de esa parte que nosotros no pudimos disfrutar y que posiblemente sea la excusa perfecta para volver.









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domingo, 19 de mayo de 2013

Navajas, Jardín del Palancia, Castellón


Al paso del río Palancia y rodeada de naturaleza se encuentra Navajas.

Navajas es una población de la comarca castellonense de Alto Palancia que fue pionera en el turismo de la Comunidad Valencia. Sus bellos parajes y su tranquilidad, le han otorgado el sobrenombre de 
«Jardín del Palancia».
Navajas se encuentra a 388 metros de altitud, bien comunicada por carretera, lo que facilita mucho el acceso desde las ciudades de; Valencia, Sagunto y Castellón.

Lo primero que nos llama la atención al entrar en la población, son sus villas majestuosas de finales del siglo XIX. Magnificas casonas, en su mayoría, construidas como segundas residencias de familias adineradas.



Navajas fue famosa por su balneario y sus fuentes. Fuentes con aguas medicinales, como la de Mosén Miguel, que encontramos a la entrada del paraje del Salto de la Novia.

El Salto de la Novia no es, como la mayoría pensamos, la espectacular Cascada del Brazal que se aprecia nada más entrar en este bello paraje, sino la separación que hay entre dos piedras grandes del río.


Se cree que, antiguamente, los novios antes de casarse saltaban de una piedra a la otra para asegurarse el amor eterno. Según cuenta la leyenda, una de las veces la novia salto, resbalo y cayó al agua, el novio en un intento desesperado por salvarla se zambullo en el río y los dos quedaron desaparecidos. Se dice que los novios continúan abrazados bajo estas aguas.


Realidad o leyenda lo cierto es que esta historia da nombre a este paradisiaco rincón y lo dota de un cierto aire romántico. En las noches de verano se celebran conciertos de música al aire libre.

En la misma carretera de acceso al Salto de la Novia, un poco antes de llegar al paraje, hay otra cascada digna de mención, a ella se accede por unas escaleras que trepan por abrupta montaña y rodeadas de vegetación, se trata de la Cascada del Tío Juan, en lo alto se encuentra el mirador Paraíso que mira hacia el paraje del Salto de la Novia.



Lo que más abunda en Navajas son las fuentes; San Rafael, Nuestra Sra. de la Salud, Bañola, Cañar, Lugar, Curso, Peña, Virgen de la Luz, 13 Caños, el manantial de la Esperanza y ya en las afueras del pueblo, tras pasar un antiguo puente de piedra, esta la fuente del Baño, lugar donde se encuentra el antiguo balneario. Existen varias rutas por el término, una de ellas es la Ruta de las Fuentes.



En el centro de la población merece la pena destacar la Plaza del Olmo, un árbol monumental que fue plantado según figura en una placa, en 1636 por Roque Pastor, y que se ha convertido en símbolo de Navajas.


En las afueras, en lo alto de un cerro, dentro de una urbanización de chalets y de una finca particular, se encuentra la torre árabe o de Altomira XI.



Navajas sigue siendo en la actualidad un importante lugar de veraneo.

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domingo, 5 de mayo de 2013

Castillo de Miravet, Tarragona

                


Llegar al Castillo de Miravet atravesando el río Ebro con el Pas de Barca es, sin duda alguna, la forma más rápida de llegar, ya que el puente más cercano se encuentra en Mora d´Ebre.

El paso de barca es un transbordador que permite cruzar el río Ebro desde la carretera C-12 a Miravet y viceversa. La embarcación está formada por dos «llaguts», barcas típicas del Ebro, unidas por una plataforma en la que caben hasta tres coches. Funciona sin motor, simplemente aprovechando la fuerza del agua y la pericia del barquero.

Durante la travesía se nos viene a la mente cuán difícil debió de ser tomar esta plaza en tiempos de Abd-al-Rahman III, cuando el río Ebro no contaba con embalses para controlar su caudal. Aún hoy en día nos mantienen en vilo sus crecidas al menos un par de veces al año.




El Castillo de Miravet está situado en un emplazamiento excepcional, en el meandro de Tamarigar, sobre un cerro rocoso, a una altura de unos 100 metros sobre el río Ebro desde el que se domina todo el territorio; la población y lo más importante, el río, vía de comunicación desde el mar mediterráneo al interior de la península Ibérica. De origen musulmán y reformado posteriormente por los templarios para adaptarlo a sus necesidades de castillo- convento, su estado de conservación es bueno. Un lugar muy interesante para los amantes de los castillos, de la historia y de los templarios.





El Castillo de Miravet está dentro de la «Ruta Domus Templi» un recorrido por el legado de la orden del temple en las tierras de los ríos; Cinca, Segre y Ebro, tierras de la Corona de Aragón. Un itinerario por el patrimonio arquitectónico e histórico en tierras de Aragón, Cataluña y Valencia.

Cuenta una leyenda que cada 28 de diciembre, a las doce de la noche, sale el fantasma del Maestre de los Caballeros templarios. Mientras recorre la fortaleza va convocando a los caballeros para continuar la conquista, al no encontrar a nadie vuelve decepcionado a su tumba hasta el año siguiente.



En cuanto a la población de Miravet, el casco antiguo es un entramado de casas que se asoman al río repartidas por un terreno escarpado y abrupto. Casas antiguas, bonitos rincones, marcas de crecidas del río y miradores desde los que observar la flora y la fauna que, por su interés, están protegidas es esta zona del río.

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domingo, 21 de abril de 2013

Cuenca es Única

Cuenca es la capital de la provincia con el mismo nombre perteneciente a la Comunidad autónoma de Castilla la Mancha, en España. Está situada a 997m sobre el nivel del mar sobre un espectacular y elevado montículo rocoso entre los ríos Júcar y Huécar.

Cuenca es única, como bien decían en su eslogan publicitario de turismo y como pueden constatar todos los que la visitan.




La imagen de Cuenca va inevitablemente ligada a las Casas Colgadas, símbolo de la ciudad, una imagen que se puede apreciar a las mil maravillas desde el Convento de San Pablo, hoy en día parador de turismo de Cuenca. Allí quedamos, hace algún tiempo ya, con un grupo de amigos venidos de diferentes lugares de la geografía española. Con ellos paseamos al anochecer por el casco antiguo de la ciudad. 






Nada más salir del parador atravesamos el Puente de San Pablo, una pasarela de hierro y madera suspendida en el abismo, construida para unir los dos márgenes del río Huécar, con unas vistas de vértigo es un magnifico palco para ver las Casas Colgadas. En el otro lado nos espera el casco histórico que, si es precioso a la luz del día, multiplica su magia al caer la noche. 





Al anochecer el casco histórico de Cuenca parece volver al Medievo, a lo que contribuye, y mucho, la luz tenue y anaranjada del alumbrado público. Nuestros pasos resuenan en las calles vacías de la ciudad, el frío del invierno, y unos copos de nieve caídos esa misma tarde hacen que las calles estén mojadas y solitarias, contribuyendo aun más a ese ambiente medieval y mágico.





Llegamos a la Plaza Mayor, en ella; la Catedral, con ese aspecto de inacabada eterna. El Ayuntamiento, con sus arcos por los que atraviesa el tráfico rodado y los viandantes. Mesones, tabernas y tiendas de artesanía ocupan su espacio en esta gran plaza de forma irregular, tan diferente a las típicas plazas castellanas y a la que volveríamos a la mañana del día siguiente a dar buena cuenta del tapeo, tan típico en este país. ¿Donde lo hicimos? ¿Cuál es el mejor local? La respuesta - como nos dijo un amigo- el que este más lleno.




Continuamos el paseo por la calle que sube hacia el Mirador de Castillo, castillo del que a simple vista solo queda; un torreón, dos cubos cuadrados, un trozo de muralla y la puerta de entrada a la ciudad. Desde lo alto, las hoces del Júcar y del Huécar son un espectáculo digno de ver a cualquier hora del día o de la noche.




Cuenca está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y fue una de las candidatas a Capital Europea de la Cultura en 2016.

En Cuenca hay mucho más para ver, tanto en la ciudad como en la provincia; La Calle Alfonso VIII, con sus rascacielos de colores. La Torre Mangana, el reloj de la ciudad. Conventos e Iglesias, tantos, que a algunos les ha dado por llamarla el pequeño Vaticano. El Museo de Arte Abstracto Español, en las Casas Colgadas. Las Torcas, enormes depresiones del terreno calcáreo. La Ciudad Encantada y las Majadas, fenómenos geológicos con formas caprichosas. El Ventano del Diablo, un mirador natural desde el que asomarse al río Júcar. Parajes con mucho encanto, como el Nacimiento del río Cuervo, monumento natural. Todo ello son solo una pequeña muestra de lo que esta provincia posee, un patrimonio cultural y natural únicos.
                                           
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martes, 9 de abril de 2013

Castillo de Benisanó, Valencia




En la provincia de Valencia, junto a Liria, bien comunicado por la carretera CV-35 y a menos de 30 km de la capital, se encuentra la localidad de Benisanó.


Benisanó
está situada a 131 m. de altitud, en la Comarca de Campo del Turia, rodeada de campos de regadío.


Un viaje inesperado a Valencia nos llevo a conocer este lugar y lo más relevante de él, su Castillo.


El Castillo de Benisanó es un edificio de la segunda mitad del siglo XV, construido sobre una antigua alquería árabe. Es un Castillo-Palacio donde se combina perfectamente la fortaleza, con la zona residencial. En el pasado contaba con puente levadizo para salvar el foso, el cual era llenado con agua de la fuente de San Vicente de la vecina población de Liria.


En la planta baja encontramos el patio de armas, las caballerizas -con unos interesantes grafitis-, el vestíbulo, una cocina original del S.XV y una celda de castigo en un hueco de la antigua torre árabe, a la cual la guía nos invito a entrar y pocos del grupo se atrevieron a hacerlo.


En la segunda planta los impresionantes techos con artesonado decorados con motivos florales, captan toda nuestra atención. Los suelos están recubiertos con antigua cerámica de Manises azul y con escudos de los últimos propietarios del castillo "La Casa Monistrol". En la Sala Noble, una enorme vidriera policromada y un friso repleto de escudos de los Cavanilles-Villarrasa, la familia que construyo el palacio y señores de Benisanó.






También hay una inscripción que recuerda que Francisco I, rey de Francia, estuvo prisionero aquí tras perder la Batalla de Pavía. Según cuentan, aunque era prisionero, lo agasajaron con fiestas, banquetes y bailes, e incluso cacerías.

La visita la finalizamos con una vuelta por el paseo de ronda y las murallas.

En el salón principal, en la actualidad, se celebran bodas civiles y otros actos.

La población estaba amurallada y aún se conservan algunos de los portales que le daban acceso.


La visita al Castillo de Benisanó, es guiadase realiza los domingos, de 11h. a 14h. Precio de la entrada; 2€ normal, 1,50€ reducida y 1€ niños. (Tarifa 2012)


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martes, 26 de marzo de 2013

Nacimiento del río Pitarque, Teruel



En nuestra escapada de hoy nos desplazaremos hasta la población de Pitarque, en el Maestrazgo turolense, en ella recorreremos la senda que nos lleva hasta el Nacimiento del río Pitarque, una surgencia Kárstica de aguas subterráneas. Una excursión a pie de unos 10 kilómetros, contando ida y vuelta, en la que nosotros invertimos algo más de tres horas.

Llegamos hasta Pitarque por sinuosas carreteras, con el asfalto deteriorado por los rigores del clima de estas tierras, con nieve o hielo en las curvas más sombrías y con unos paisajes impresionantes.


Pitarque está situado a 994m. de altitud, al pie de la Sierra de Cañada, en la Rambla del Mal Burgo en el Sistema Ibérico.



Una vez llegamos a la población dejamos nuestro vehículo en la plaza del frontón - lugar en que hay más espacio - y nos dirigimos caminando hacia la parte baja del pueblo. Nos abastecemos de agua en la fuente, vemos los lavaderos a nuestra izquierda y continuamos siguiendo las indicaciones.

Después de consultar los paneles informativos que encontramos sobre las diferentes rutas de la zona, seguimos descendiendo dirección Nacimiento del río Pitarque.

La ruta está bien señalizada, transcurre en un principio por un camino -GR-8, marcas blancas y rojas- rodeado de campos de labor, para convertirse después en una senda -PR-TE 67, marcas blancas y amarillas- que va encajonándose poco a poco con interesante vegetación; quejigos, arces y avellanos. El vuelo de los buitres con sus grandes alas, que abundan en los paredones rocosos, nos hace mirar a menudo al cielo. También la cabra hispánica es la dueña de los riscos.

En el primer kilómetro aproximadamente pasaremos por un peirón, el de San Cristobal, luego, a mitad del trayecto aproximadamente por una ermita, la de la Virgen de Peña. Al poco por una central hidroeléctrica abandonada que en el pasado fue importante en el suministro para la industria lanera del Maestrazgo, en la parte trasera dispone de una zona de picnic.

El río se va encajonado, también la senda paralela a él por la que nosotros transitamos, con subidas y bajadas que se hacen pesadas, no por pronunciadas sino por largas. El rugir del agua nos hace presagiar que el espectáculo será hermoso, como hermoso es el trayecto, un verdadero gozo para los sentidos.



El caudal del río cada vez es más estruendoso, hasta que llegamos a un puente de hormigón en que se nos olvida el cansancio del camino, la eclosión de agua es tal que pone los pelos de punta.
Llegados a este punto el camino se divide en dos ojales; Ojal de Malburgo y Ojal de los Planos. El primero es el que atraviesa el puente de hormigón y es el que tomamos, nos lleva hasta la denominada «Chimenea» por la que baja un caudal de agua con gran fuerza. 

Después de un buen rato disfrutando de esta maravilla regresamos tras nuestros pasos para tomar el otro ojal. Este sube por una empinada escalera.

Desde lo alto se contempla el espectáculo que hay enfrente - un par de rocas hacen de mirador-. El sendero continúa por la roca y se va estrechando cada vez más, hasta el punto de que cabe solo un pie delante del otro, hay una cadena clavada en la pared para poder agarrarse. Acaba en una grieta en la roca en la que si se lleva linterna se puede ver el agua a los pies.



Tras disfrutar de este Monumento Natural un buen rato, nos volvemos por donde vinimos. La vuelta es más ligera ya que en su mayoría es de bajada, incluso en algunos tramos de pendiente prolongada nos vemos obligados a ir controlando nuestra velocidad.











De regreso, ya en el pueblo, damos una vuelta por sus calles, con casas de adobe muy rusticas, muchas en mal estado, algunas con restos de pintura en color añil en puertas y ventanas. Según creencias de antaño, esto protegía las viviendas de los demonios y malos espíritus.


Esta población en el pasado llego a tener cerca de mil habitantes, nada que ver con el poco mas de un centenar de pitarquinos que la habitan hoy en día.

El río Pitarque se origina en el término municipal de Fortanete, en la Rambla de Mal Burgo, mas tarde se infiltra y desaparece apareciendo de nuevo en este paraje de surgencias kársticas denominado Nacimiento del río Pitarque.

El Nacimiento del río Pitarque fue declarado Monumento Natural el 15 de diciembre de 2009.





Esta excursión la realizamos en marzo de 2013, después de un periodo de lluvias y nevadas bastante intensas.
              
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martes, 19 de marzo de 2013

Ruta de las Torres vigías, Castellón


Hoy en día tenemos asociado el mar y la playa a momentos de ocio y de placer, pero no siempre fue así.


Nuestros antepasados miraban al mar con temor, veían un lugar por el cual les llegaba el peligro. Ataques de piratas y corsarios que, con intensidad variada, sucedieron desde la edad media hasta el siglo XIX. De aquellas épocas de inseguridad sobreviven expresiones como «No hay moros en la costa».


Es por ello que el litoral valenciano está salpicado de Torres Vigías.

De estas torres hoy en día quedan números vestigios, algunos en buen estado, otros ruinosos y muchos otros desaparecidos por completo engullidos por las nuevas construcciones.

En el término municipal de Cabanes, en la provincia de Castellón, se ha señalizado una ruta que nos lleva de unas torres a otras y que nosotros recorrimos en bicicleta, empezando desde el término de Benicasim, haciendo así nuestra ruta particular.

Nos desplazamos en coche hasta las inmediaciones de la Vía Verde del Maren el extremo norte del término de Benicàssim, descargamos las bicis y nos ponemos en ruta por este antiguo trazado ferroviario.

A los pocos los minutos nos encontramos con la Torre Colomera, de planta redonda y que en estos momentos está en estado de semi-ruina. 


Continuamos unos tres kilómetros y llegamos a la Torre de la Corda, recientemente restaurada y de visita gratuita - en verano los viernes de 11h. a 13h. y el resto del año previa cita en la oficina de turismo de Oropesa, teléf. 964 312 320  o turismo@oropesadelmar.com -, en su interior, nada a destacar salvo la estrechez del acceso a la terraza superior.  Desde lo alto las vistas son impresionantes como no podía ser de otra forma, la visión en días claros se pierde en el horizonte. 

Continuamos hasta Oropesa por la vía verde, allí, rodeada de apartamentos turísticos, está la Torre del Rey la cual ya habíamos visitado en otras ocasiones, por lo que en esta ruta nos la saltamos y seguimos hacia Marina d´Or. Atravesamos este complejo turístico por sus jardines hasta llegar a tierras menos conquistadas.


Siguiendo por una pasarela de madera, en una playa de cantos rodados, llegamos a la primera de las torres de esta ruta señalizada Torre la Sal, rodeada de un pequeño bosque junto al Parque Natural del Prat de Cabanes-Torreblanca, una zona de humedales protegida.

Esta torre da nombre a muchos lugares de la zona; playa, campings, apartamentos e incluso al centro de interpretación e investigación del parque natural.



Continuamos con la ruta siguiendo las indicaciones de la misma y al poco llegamos a la segunda de las torres Torre del Carmen, rodeada de campos de naranjos, frutales y campos abandonados.  Es de planta cuadrada y de tres alturas. Posee una garita redonda en una de sus esquinas y se observan restos de otra justo en el lado opuesto. Construida en mampostería y con sillares en las esquinas. 

El exterior se conserva bien pero el interior está prácticamente derruido.

La ruta sigue y tras cruzar la N-340, nos encontramos con la torre número tres, en realidad más que una torre es una pequeña Iglesia-fortaleza situada a los pies del Castillo de Albalat, totalmente derruido.



La ermita está dedicada a Nuestra Sra. de la Asunción y fue fortificada ante la amenaza de los piratas berberiscos. En la actualidad alberga el museo de las Fortificaciones de Cabanes. Está construida en mampostería con sillares en los ángulos. Es un edificio de una sola nave, de muros altos y terraza almenada.

La ruta continúa por caminos rurales entre naranjos, con algún campo de alcachofas y con muy pocos desniveles. 



Al poco llegamos a la cuarta de las torres Torre dels Gats. Se encuentra en la Ribera de Cabanes. Es de planta cuadrada y de tres alturas, posee garitas redondas en dos esquinas opuestas. El acceso se hace a través de un edificio colindante. Como las anteriores está construida en mampostería, con sillares en los ángulos y dinteles en puertas y ventanas.






La quinta de las torres está muy cerca de la anterior y se trata de Torre Carmelet. Es de planta cuadrada, de tres alturas, con dos garitas en lados opuestos, construida en mampostería y sillares. Posee un matacán y un escudo nobiliario sobre la puerta de acceso, es la mejor conservada de esta ruta, sin contar con la Iglesia-fortaleza.



El regreso se puede hacer por el mismo camino a la inversa o como nosotros hicimos, continuando por caminos rurales en dirección al mar. No tiene perdida; la AP-7, la línea del ferrocarril, la N-340 y los pasos elevados o inferiores que los salvan nos sirven de orientación.

La ruta se puede compaginar con un baño en alguna playa solitaria, en el Hotel Termas Marinas El Palasiet o en el balneario marino más grande de Europa de Marina d´Or. Lugares para todos los gustos.




No olvidar ir provistos de suficiente agua, pues no hay donde abastecerse una vez fuera de la zona turística de playas. 



                                           

 
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