lunes, 28 de enero de 2013

Comarca del Moncayo, Zaragoza

Excursión por la Comarca del Moncayo, Zaragoza

Hacía ya once años que habíamos estado por la zona, por aquel entonces nos gusto y teníamos ganas de volver, y más aun, desde que en el verano pasado un amigo nos hablo de la recientemente abierta Catedral Santa María de la Huerta, en Tarazona. Una joya gótico- mudéjar a la cual ya se la conoce como la “Capilla Sixtina del Renacimiento español”.


Nos montamos en nuestro coche sobre las nueve de la mañana en tierras turolenses, en el maletero; chaquetas, sillas y mesa de camping, nevera; agua, refrescos, jamón, queso, algo de embutido, fruta y alguna cosa más de las de por si acaso. Y con mucha, mucha ilusión, cuál fue nuestra sorpresa que al darle al contacto el coche dijo que nanay, que no arrancaba, por un momento vi que la excursión que acabamos de empezar había tocado a su fin. Por suerte lo solucionamos con un pequeño empujón y ayudados del desnivel del terreno.

Llegamos al Monasterio de Veruela sobre las 11,45h y justo a las 12h se efectuaba una de las visitas guiadas sin coste añadido. Entrada general 1,80€, reducida 0,60€.



El Monasterio de Veruela fue el primer monasterio de la orden cisterciense que se construyo en tierras aragonesas, fundado en el siglo XII, en un entorno privilegiado. Esta completamente amurallado y es de grandes proporciones. 
Las continuas reformas y ampliaciones a través de los siglos nos dan idea de la importancia que tuvo. El acceso se hace a través de una torre puerta, tras ella, un paseo de arboles, a la derecha; el palacio abacial, restaurado y que se convertirá en un pequeño centro de congresos. Al final de la arboleda la iglesia, de grandes proporciones, en época estival la diputación hace programaciones culturales, se celebran; conciertos, teatro, festival de poesía, jornadas de jotas, etc. El itinerario de la visita transcurre por la planta baja, recordaba de la visita efectuada anteriormente que se enseñaban las celdas en las que se alojaron los hermanos Bécquer- Gustavo Adolfo, Valeriano y sus familias- y que estaban situadas en la primera planta, las cuales ocuparon por unos diez meses. La guía que nos acompañaba explico que esas estancias quedaban incluidas en lo que algún día será el Parador de Turismo de Veruela, que se encuentra en obras por lo que ya no se enseñan. 
Acabamos la visita guiada sobre las 13h. Recorrimos el espacio dedicado a los hermanos Bécquer y dimos un breve paseo por el renovado museo del vino, que se encuentra dentro del recinto del monasterio y al que se acceder con la misma entrada. Y, continuamos con nuestro itinerario, nuestra siguiente parada Santuario del Moncayo.



Nada más salir del monasterio de Veruela, a la izquierda, ya vemos las indicaciones al Santuario del Moncayo. El camino es muy agradable, una carretera estrecha de montaña que va ascendiendo suavemente, con algunos miradores, con aparcamientos señalizados que indican cuantos coches caben. Con fuentes y aéreas de picnic, como la de la fuente de los Frailes, en la que pensamos parar a comer y la ultima que hay antes de que la carretera asfaltada se convierta en una pista de tierra compactada apta para turismos. Como era un poco pronto para comer decidimos seguir subiendo hasta el Santuario, llegamos a otro punto en el que hay otro aparcamiento y de allí en adelante la pista empeora notablemente.

Después de preguntar a unos caminantes y ver una indicación hacia el restaurante que ponía que solo eran 2 minutos, decidimos seguir en coche, no porque no nos guste caminar, si no porque nos acompañaba un trotamundos octogenario que no nos convenía agotar. Los 2 minutos se convirtieron en 3, tal vez fuimos más lentos que el que los cronometro, o tal vez la pista esta cada vez en peor estado. El caso es que al llegar arriba la vista es impresionante, también el olor de la cocina del restaurante que se encuentra allí situado, a 1620 metros de altitud, por lo que decidimos echar un vistazo a la carta. 
Se nos juntaron el hambre con las ganas de comer, por lo que decidimos dejar el picnic para otra ocasión.

El Moncayo se eleva a 2315m de altitud, cumbre del Sistema Ibérico 
bastión orográfico entre los valles del Ebro y del Duero, frontera entre Aragón y Castilla. Un macizo vigoroso, inmenso, solitario y silencioso, paraíso para los senderistas con rutas señalizadas para todos los niveles, para que cada cual disfrute según sus posibilidades. Con una variada vegetación, encinares hayedos, pinares, robledales. Barrancos, muelas, cumbres y restos de glaciar. Refugios, senderos, aéreas recreativas, fuentes, miradores y centros de interpretación que hacen del Parque Natural del Moncayo, un lugar para disfrutar. Si se quiere ascender hasta la cumbre, una vez alcanzada la cota del Santuario, hay un sendero que conduce hasta la cima, 2315m. con un desnivel de 700m. y una distancia de 4km. de dificultad media-alta. Esta senda tiene un curioso origen. Se construyo en 1860, en aquel año, el 18 de julio tuvo lugar un eclipse total de sol, en este lugar se concentraron 89 astrónomos procedentes de diferentes países y para facilitarles la ascensión se creó esta senda.



Después de comer y de dar un breve paseo por la zona del Santuario, retomamos nuestra ruta camino de Tarazona. Teníamos la visita guiada a la catedral reservada a las 16,30h por lo que no disponíamos ya de mucho tiempo. Bajamos por donde habíamos subido hasta llegar al centro de interpretación en el que hay una bifurcación que indica Tarazona, al poco la carretera mejora considerablemente.





-Tarazona es crisol de culturas, en ella convivieron judíos, cristianos y musulmanes. Su situación es privilegiada, junto al Moncayo y el río Queiles. 

Los celtiberos y romanos la llamaron Turiaso, Tirasona visigoda, una antiquísima ciudad que es hoy Patrimonio de la Humanidad y capital de la comarca. 

El barrio de la judería, con rincones de gran belleza; como el de las casas colgadas sobre la vega del río. La torre mudéjar de la iglesia de la Magdalena que asoma sobre el antiguo barrio. El ayuntamiento, con su peculiar fachada, en su friso, a través de bajorrelieves, se narra la entrada del Emperador Carlos I en Bolonia para ser coronado. Su original plaza de toros octogonal y rodeada de viviendas, el palacio de Eguarás, el episcopal y un largo etcétera… y como no, el motivo de nuestra visita a esta comarca, la catedral de Santa María de la Huerta, la Catedral de Tarazona. Una catedral espectacular por fuera y luminosa y preciosa por dentro. Me gusto especialmente su cimborrio de cuatro cuerpos, tanto por fuera como por dentro, en él se han hallado unas pinturas realizadas con una técnica especial denominada grisalla, referente internacional en pintura de la edad media.

 Imposible describir todo lo que allí se muestra, es para verlo in situ. 

 La visita guiada se prolongo casi una hora. La entrada general cuesta 4€, 3€ la reducida, y se añade 1,50€ si se quiere hacer guiada, cosa muy recomendable pues de lo contrario hay muchos detalles que se escapan. 

En el interior no se pueden hacer fotografías y hay personal encargado de que esto se cumpla a rajatabla, si que se pueden hacer de la exposición y del claustro, abierto recientemente. 





Una comarca que bien merece más de una visita, sin duda repetiremos.


Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
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lunes, 21 de enero de 2013

Jamón de Teruel

La Estrella de la provincia....El Jamón de Teruel



Una visita a Teruel no sería completa sin probar su rica y variada gastronomía, llena de delicias...

Todo aquel que visite Teruel no ha de dejar de admirar la Catedral con su Artesonado Mudéjar, las Torres de San Martín, la de Mediavilla, la de San Pedro, subir a la de El Salvador, admirar La Escalinata, entrar en el Conjunto de los Amantes, bajar a los Aljibes fondero y somero, pasear por la Plaza del Torico, visitar el Museo Provincial y Dinopolis ...

Y después de tanta visita, de patear bien las calles; admirando el Modernismo y el Mudéjar, de subir y de bajar, llega el momento de descansar un momento y darle gusto al paladar. Teruel nos brinda, en el apartado gastronómico, un producto de primera categoría, el Jamón de Teruel con D.O., producto que destaca en la despensa turolense.



La primera denominación de origen aplicada al jamón en España, fue la de Teruel, creada en 1984, de todas las que tenemos en nuestro país; dehesa de Guijuelo, dehesa de Extremadura y demás, la de Teruel fue la primera en serlo, por algo será. Aun así, está claro que no todos los jamones elaborados en esta provincia tienen D.O. Para tener este título hay que ganárselo, y para ello es necesario cumplir unas estrictas normas de calidad que empieza por la selección de razas.

El Jamón de Teruel es hijo por parte de padre de cerdos de la raza Duroc y del cruce de las razas Landrace y Large White, por parte de madre. Desde que nace el lechón y durante toda su vida, está sometido a rigurosos controles llevados a cabo por el ganadero y bajo la supervisión del consejo regulador de la Denominación de Origen. Es alimentado principalmente con cereales cultivados en estas tierras: trigo, cebada, maíz...

El tiempo de curación es de 14 meses, el salado se realiza con sal común, los secaderos tienen que estar situados a más de 800 metros de altitud para que las condiciones climatológicas sean las mejores, libres de contaminación y con inviernos largos, fríos y secos, como los de Teruel.

Si queréis saber como identificar un jamón con D.O. fijaros en la estrella de ocho puntas y en la palabra Teruel que están grabadas a fuego en la corteza, la vitola numerada del consejo regulador con el código de barras, y en la pezuña, que siempre tiene que tenerla.

Las cualidades y bondades del Jamón de Teruel están determinadas por la climatología de estas tierras, la tradición y la artesanía con la que se elaboran. Ha pasado de ser un producto de consumo local, a traspasar fronteras.

El Jamón de Teruel es de forma alargada, perfilada y redondeado en sus bordes. De un peso comprendido entre los 8 a 9Kg. y nunca menor de 7kg.

Como alimento no le faltan cualidades nutritivas, siendo rico en vitaminas del grupo B, imprescindibles para el sistema nervioso. Rico en proteínas de fácil digestión, de poca sal, y en cuanto a la grasa, es de la buena, lo que permite mantener bajos los niveles de colesterol.

Como veis, no hay excusa para no comer Jamón de Teruel, a no ser que no os guste, cosa poco probable, pues es de un sabor peculiar, delicado, poco salado, y exquisito, de un aroma especialmente característico, suave y agradable, irresistible, de aspecto apetitoso por su color brillante al corte.

Un manjar que admite gran variedad de formas suculentas de degustarlo e ingrediente principal en muchas recetas, aunque, si tuviera que quedarme solo con una elegiría la más simple de ellas, cortar y comer, en finas lonchas o virutas, a temperatura ambiente, nunca frío.

Jamón de Teruel.....la Estrella del Jamón.

Pero como no solo de jamón vive el hombre, en Teruel no solo hay jamón, basta con que entréis a alguno de los comercios de alimentación de la ciudad y enseguida os daréis cuenta de la riqueza de la despensa de la provincia; el rico Melocotón de Calanda, el Aceite de Oliva del Bajo Aragón, el Ternasco, las Aceitunas, la Ternera del Maestrazgo, los Vinos de la Tierra, las Trufas de Sarrión, los Quesos de Oveja y Cabra como el de Tronchón, el Azafrán del Jiloca, la rica Patata de Cella. Productos todos de gran calidad, algunos con D.O. y otros con Indicación Geográfica Protegida.

Y lógico es, que si en las tiendas encontramos todos estos productos de alta calidad, los encontremos también en los restaurantes, bares y tabernas. Los hay de todos los tipos, grandes, pequeños, modernos, clásicos. Repartidos por toda la ciudad y muy especialmente en la zona centro, plaza del Torico y adyacentes, paseo del Ovalo, etc. Impulsados por la Escuela Superior de Hostelería, situada enfrente de la Catedral, y por la Feria del Jamón y Alimentos de Calidad, que se celebra cada año a principios del mes de septiembre con diversos actos repartidos entre el Palacio de Exposiciones y la Ciudad.

Así pues la oferta gastronómica es amplia, se puede disfrutar yendo de tapas, sentados en un buen restaurante o comprando en las muchas tiendas.

Como se suele decir, en la variedad está el gusto, en la elección el acierto y en Teruel acertar es fácil gracias a su variedad.

¡¡¡BUEN PROVECHO!!!

Delicias de Teruel ¿te las vas a perder?

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lunes, 14 de enero de 2013

Río Turia, Teruel

El Nacimiento de un río… El Turia

A los pies de la ciudad de Teruel confluyen dos ríos, el Guadalaviar, de aguas blancas, y el Alfambra, de aguas rojas, de cuya unión nace El Turia.



Para poder ver justo el punto donde se unen estos dos ríos hay varias opciones para llegar al lugar, ya sea dando un agradable paseo o bien algo rápido en vehículo, por supuesto nuestro consejo es ir caminando.

Es especialmente llamativo verlo después de alguna tormenta fuerte, pues el Alfambra baja más rojo de lo normal y se aprecia mejor el contraste.



Aunque parezca increíble el lugar carece de toda indicación, ni una simple chapa anunciando lo que allí acontece, así que, o conocéis de antemano el sitio o no lo vais a encontrar.

Para comenzar el paseo caminando lo podemos hacer situándonos justo en frente de la iglesia de San Francisco, en la Avd. de Zaragoza, junto a la parada del autobús veremos un paso inferior que sirve para salvar las vías del tren y en el que hay una indicación de "Zona recreativa río Turia", podemos atravesarlo en coche y dejarlo en el aparcamiento que hay en el club de tenis.



Si lo que queremos es ver la confluencia de estos dos ríos, seguiremos el camino que va río arriba por un paseo que, primero transcurre entre árboles y al rato se cambia por campos de cultivo; maíz, hortalizas y verduras. Después de un kilómetro aproximadamente llegaremos al lugar.

Si tomamos la dirección del río, es decir río abajo, pasaremos primero por el puente de hierro, más adelante, a medio kilómetro o puede que más, nos encontraremos con otro puente, este de madera.

Es un lugar agradable para pasear y al que los turolenses se acercan a correr, a caminar a buen ritmo o hacer unos kilómetros en bicicleta, lo que en otros lugares conocemos coloquialmente como la "ruta del colesterol".

Si por el contrario solo nos interesa ver la confluencia de los dos ríos, y queremos ir en coche, iremos entonces por el Puente Nuevo, pasaremos sobre las vías del tren y sobre el río, nada más terminar la balaustrada de hormigón y empezar la barandilla de hierro azul y justo antes de entrar en el acceso de la incorporación a la carretera N-234, dirección Zaragoza, tomaremos una carretera a la derecha que baja por una pendiente pronunciada, en la primera intersección seguiremos de frente, por el camino del Carburo, pasando por debajo de la nacional, tras dos kilómetros llegaremos al punto de destino.

El Guadalaviar nace en la población con el mismo nombre, en la Sierra de Albarracín, en los Montes Universales, en su recorrido atraviesa Albarracín formando un meandro en el que se asienta la ciudad, sigue y pasa por Gea de Albarracín, más adelante es embalsado en el llamado embalse del Arquillo, en el barrio de San Blas, desde el se puede realizar una bonita excursión, luego llega a Teruel. En algunos lugares se le sigue llamando Guadalaviar o Río Blanco, hasta más abajo de Teruel, concretamente hasta Titaguas.

En cuanto al Alfambra nace en Gúdar, en un lugar de particular belleza llamado los Caños de Gúdar, en el que desciende por cascadas, algunas de gran altura, en las que incluso poderse dar un chapuzón en aguas frescas y cristalinas. Su nombre lo toma de la población de Alfambra por la que atraviesa, en la que las tierras son rojas y arcillosas, por lo que se arrastran con facilidad cuando hay lluvias fuertes.

El Turia en tiempos del Cid Campeador era navegable, como testimonian los documentos de la conquista de la ciudad por el caballero castellano. A lo largo de la historia ha tenido nombres como; Duria, Turulis, Tyrio, Tirius o Turius.

Fue utilizado para bajar troncos a Valencia por los gancheros, un trayecto de unos 250 km.

Un lugar interesante para visitar en la preciosa Ciudad de Teruel. 
               
                                                   
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jueves, 10 de enero de 2013

Benicarló, Baix Maestrat

La fiesta de la Alcachofa de Benicarló



Como cada mes enero Benicarló celebra la "Festa de la Carxofa", siendo la de este año, 2018, su XXV edición. 


Entre las actividades programadas hay demostraciones y jornadas gastronómicas; degustaciones, las jornadas del pinxo y otros actos, todos ellos basados en este producto con Denominación de Origen; Alcachofa de Benicarló.

Los actos comenzarón a mediados de enero y se prolongaran hasta el 4 de marzo.

La alcachofa requiere para su cultivo de clima suave, ese clima ideal es el que encuentra en Benicarló y en regiones mediterráneas, su consumo se data en más de dos mil años. 

Cynara Scolymus, que es el nombre científico de la alcachofa, es un cardo grande que aparece ya en el escudo de la ciudad desde la antigüedad.




Durante estos días la protagonista de todos los eventos es la alcachofa con Denominación de Origen, siendo el único producto de la provincia de Castellón con esta calificación.

Se le atribuyen propiedades medicinales, es rica en fibra, baja en calorías, rica en potasio y bien tolerada por los diabéticos.

La alcachofa, componente habitual de la dieta mediterránea, forma parte de la carta de todos los restaurantes de la población adheridos a estas jornadas gastronómicas, tanto de menús como de pinchos. 

Benicarló es una localidad situada en el Bajo Maestrazgo, en la provincia de Castellón, al norte de la Comunidad Valenciana. A sus encantos gastronómicos se suma su patrimonio y su situación privilegiada junto al mar.  




Otros pueblos de la provincia que os pueden interesar:

Baix Maestrat
Cervera del Maestre
Peñiscola
San Mateo
                                         

Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
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