lunes, 14 de abril de 2014

Aín, Sierra de Espadán, Castellón




Aín es un acogedor pueblo que conserva la sencillez de los pueblos de montaña, con estrechas y empinadas calles que manifiestan su pasado musulmán, calles en las que el sol y la sombra juegan con el blanco de las casas.






Situado a 495m. sobre el nivel de mar, a los pies del pico Espadán, que le da nombre a esta sierra, pertenece a la Comarca de la Plana Baja, a tan solo 35km. de la capital, en pleno corazón del Parque Natural de la Sierra de Espadán.







Aín, es un paraíso natural, remanso de paz ideal para descansar y disfrutar de la naturaleza sin más; bosques, cimas como el Pico Batalla, Peña Blanca, Gurugú o cerro Gordo; barrancos como el de la Caritat; cuevas como La Covatilla, La Ereta y L´Ondero; el salto de agua, el río Anna y fuentes como la de Sant Ambròs. Aín en árabe significa agua.








Está emplazado en una hoya cálida, provista de pequeñas huertas de frutales y hortalizas. Rodeado de escarpadas montañas de rodeno, con una rica masa boscosa de pinos, carrascas y alcornoques.







En la Sierra de Espadán se encuentran los mejores alcornoques de la Comunidad Valencia, sureres en valenciano, siendo las poblaciones de Aín, Alfondeguilla, Alguimia de Almonacid, Almedíjar, Artana, Azuébar, Chóvar, Eslida y Vall de Almonacid donde mayor número de ejemplares podemos encontrar.







En la Sierra de Espadán se extrae el corcho de los alcornoques, manteniendo una actividad sostenible que fabrica tapones y distribuye corcho para usos industriales.








La “saca”,que es como se denomina la extracción de la corteza, se realiza aproximadamente cada 12 años, cuando la corteza del árbol ha adquirido el grosor suficiente para producir los tapones.






Cada año, a partir del 1 de junio, fecha que por ley da comienzo la saca, se pueden escuchar por la sierra los golpes de las hachas de los sacadores, ya que el proceso de extracción de la corteza del alcornoque es completamente tradicional.






Resulta curioso el paseo a finales del verano, con el corcho recién sacado, y los troncos de los alcornoques teñidos de rojo oxido.








Antiguamente los tapones se hacían a mano, hoy en día, la industria taponera, dispone de la última tecnología en producción y selección, consiguiendo tapones de máxima calidad adecuados para tapar los mejores vinos y cavas de España.



Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
Si te ha gustado no olvides compartirlo en tus redes sociales    

sábado, 29 de marzo de 2014

Valle del Jerte, Cáceres


 AUTOR: J.L.V.A.




Un día en el valle del Jerte:

Pues debo reconocer que mi primera excursión al valle del Jerte ha sido una grata sorpresa. Inicialmente prevista para ser realizada con Miguel y cancelada por su operación, se convirtió finalmente en una especie de regalo del día del padre que me hicieron mis hijos, sin duda, uno de esos días que no se olvidan nunca.







Teníamos previsto realizar un par de “caminatas” que por si mismas ya justificaban el desplazamiento pero llevábamos el caramelito de intentar pillar algo de la floración de los cerezos que sabíamos que sucede progresivamente, comenzando en la zona más baja y cálida del valle; aunque la semana anterior no había ná de ná, según iba controlando en la página oficial de turismo del valle del Jerte, el apretón de buen tiempo ha logrado en solo un par de días una floración cercana al 50% que sirvió al menos para no decepcionarnos.

Salimos de casa a las 6:30, ya con algo de retraso sobre lo previsto, vía Ávila y regresamos a la 1:30 del domingo vía Talavera. El día se aprovechó a tope y casi se nos queda pequeño.


La lluvia nos acompañó en el viaje hasta el desayuno y la niebla nos impidió ver las vistas desde el mirador del puerto de Tornavacas, único lunar, por lo que quedó pendiente para el jueves 27, en que pienso regresar a disfrutar en plan más tranquilo en principio, de la famosa floración, que ya estará en plenitud. 





El valle del Jerte abarca unos 40 km. lineales, que recorre la N-110 de forma paralela al cauce del río, desde el puerto de Tornavacas en dirección a Plasencia, jalonada por un puñado de pueblos siendo su centro neurálgico la terna compuesta por Jerte, Cabezuela del Valle y Navaconcejo, aunque en toda la zona la vida se mueve en torno al mundo de la cereza, base de su desarrollo turístico. Se ve que el microclima de la zona resulta perfecto para esta fruta, donde las numerosas gargantas a ambos lados del recorrido suministran agua en abundancia a la vez que nos ofrecen paisajes y saltos de agua que posibilitan un senderismo enriquecedor y fuera de lo habitual.




Previamente al paseo senderista pensaba realizar un recorrido circular en coche por los pueblos de ambas vertientes, principalmente para admirar el paisaje pero finalmente por la premura del tiempo tuve que reducirlo a la mitad.





Aunque yo creía que iba profusamente documentado me acerqué a la oficina de turismo para ver si me proporcionaban algún plano más detallado sobre las dos rutas que pensaba realizar. No fue así pero pude escuchar las recomendaciones que le estaban dando al turista anterior a mí, sobre lo interesante de visitar dos puntos: cascada Marta y cascada del Caozo, ambas accesibles a pocos metros de la carretera, en Valdastilla la primera y camino de Piornal la segunda. Una se ve desde abajo y la otra desde arriba pero ambas espectaculares, pudiendo admirarse desde unos privilegiados estructuras balconadas construidos con enrejado de hierros.




La primera ruta que hicimos, ya casi al final de la mañana, fue la de las “Cascadas de las Nogaledas”o simplemente Garganta de las Nogaledas, en Navaconcejo. Es una ruta circular que sube por un camino algo exigente en pendiente, perfectamente acondicionado, con cuerdas y cables quitamiedos en algunas zonas y hasta con escalones de piedra o con troncos de madera, vamos que lo suben hasta los niños. Puede ser poco más de 1 hora de subida y algo menos de bajada, ésta por una pista asfaltada que abandona el agua para recorrer una zona de terrazas de cerezos. La subida paralela al cauce del riachuelo (río diría yo, dado el caudal) es una progresión de cascadas continuas, contando 5 o 6 solamente numerando las más grandes y claro, en cada punto-mirador o recoveco del camino paradita para la foto de rigor, bien hacia la cascada o bien hacia el paisaje, lo que penaliza la duración de la ruta, pero también nos sirve para ir descansando, sin perder fuelle aunque tampoco se puede coger ritmo en ningún momento. 






Tras mover el coche unos pocos kms hasta la Garganta de los Infiernos, en la vertiente opuesta, comenzamos la ruta hacia Los Pilones, que son una curiosa sucesión de pozas horadadas por el agua en el granito (pilones) por donde el rio va pasando de una a otra, aptas para el baño en verano. En este punto debo incluir que a lo largo del valle del Jerte hay más de una docena de piscinas naturales, repartidas por los diferentes pueblos, acondicionadas muchas de ellas con chiringuito y hasta con arena, muy concurridas en verano. Esta ruta de los Pilones son poco más de 3 km de subida (menos de 1 hora) y otro tanto de bajada. La subida la hicimos por un sendero muy bien señalizado con el primer km algo duro y y la vuelta por una pista asfaltada bastante aburrida casi paralela al sendero. Al final de la ruta se encuentran los pilones que son el único punto de interés (sobre todo después de haber visto la ruta anterior de las Nogaledas). Tras llegar a un puente se cruza al otro lado del rio y se circula por un camino esculpido en la roca, con multitud de cuerdas y apoyos, pudiendo observarse los pilones durante unos 100 metros hasta llegar a una fuente (fuente de los pilones), lugar de parada obligatoria para tomar el bocata. Esta ruta, es susceptible de ampliarse todo lo que queramos extendiendo su alcance y convirtiéndola en circular. Aunque la fama la tiene la garganta de los infiernos (quizá por lo sonoro de su nombre) a mí particularmente me gustó más la ruta de las Nogaledas, puede que por el encanto de lo no esperado.




Por la tarde finalizamos en Plasencia y tras un recorrido por las calles fuimos a cenar de tapas en el Succo y en el Tentempie, verdaderamente espectacular, tanto de presentación, como de sabor y encima bastante bien de precio. Y el broche fue tomar el cafetito y el rooibos en el Parador.

En resumen, una jornada inolvidable rodeado de mis hijos y sorprendentemente sin discusiones.

                                            

Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
Si te ha gustado no olvides compartirlo en tus redes sociales    

sábado, 22 de febrero de 2014

Parque Natural del Cañón del río Lobos y ermita de San Bartolomé, Soria


En la provincia de Soria, a escasos quince kilómetros de El Burgo de Osma, donde la cordillera ibérica se separa de la meseta del Duero, en el pequeño pueblo de Ucero, se sitúa el punto de partida de nuestra ruta por el Cañón de río Lobos. Un paraje situado al noroeste de la provincia que se prolonga a lo largo de 25 kilómetros, desde Ucero hasta Hontoria del Pinar, ya en tierras burgalesas. Declarado Parque Natural y Zona de Especial Protección para la Aves, y que, por la espectacularidad de su relieve, está considerado como uno de los paisajes más bellos de España.



Siguiendo por la carretera que va de Ucero a San Leonardo de Yagüe, la SO-920, a poco más de dos kilómetros del pueblo, en una curva y pasado un puente sobre el río, se encuentra el desvío que, por pista asfaltada, nos adentra por el Cañón del río Lobos




A nuestra izquierda, en el margen opuesto del río, vemos un restaurante al que no se puede acceder, ya que hay que vadear el río y este baja muy crecido. También, junto a la pista, un merendero público; con mesas y barbacoas que está anegado por el agua. 



Seguimos por la pista paralela al río y encontramos una primera zona acondicionada como aparcamiento, que, en nuestra visita, se encontraba inutilizada por tala de árboles, así que continuamos hasta un segundo aparcamiento que hay más adelante. El parquin está organizado; con aforo para 108 coches, 2 autobuses, plazas reservadas para el personal del parque, 2 plazas para minusválidos, contenedores de basura, fuente, un mapa de la zona y senderos, y las flechas correspondientes para seguirlos. Desde aquí, hasta la ermita, solo hay 1 kilómetro caminando y hasta el Puente de los Siete Ojos, 9,2km.




Vamos bordeando el río y aunque parece ser que está preparado para vadearlo, no nos es posible, pues, como ya hemos visto en la entrada, va desbordado. Paredones calizos de gran altura nos acompañan, el sendero transcurre entre sabinas y pinos laricio, el silencio, solo roto por el murmullo del agua, los pájaros y los ruidos propios del bosque, son nuestros únicos compañeros en la marcha. De repente, en un ensanchamiento del cañón, en un enclave de gran belleza, surge, protegida por enormes rocas, una enigmática construcción de estilo románico, construida por los caballeros de la Orden del Temple en el siglo XII, la ermita de San Bartolomé. Dice de ella Ángel Almanzán, en su libro “Por tierras de Soria, La Rioja y Guadalajara”:

«En un meandro del río Lobos, protegida por cantiles enormes, con el buitre leonado como vigilante eterno y psicopompo desde la época celtíbera, con una enorme cueva donde oficiar los Misterios de la Magna Mater, y asentando sus cimientos en la firme roca, se encuentra uno de los Centros del Mundo más misteriosos de Europa: la ermita de San Bartolo, antiguo templo del monasterio templario de San Juan de Otero. Todo él es de sillería, para que las energías sutiles no se dispersen y puedan concentrarse y favorecer a todo Peregrino del alba que busque la Gnosis. Tiene este templo muchas similitudes con San Juan de Duero (Soria): planta en cruz latina, hastiales rematados en triángulos, románico tardío y protogótico »




Esta ermita templaria formaba parte de los mil caminos de Santiago, pero tenía una particularidad especial, y es que formaba parte del centro telúrico, dicen que las piedras que la rodean tienen un magnetismo y una energía especial.




Junto a la ermita hay una gran cueva, un gran orificio, en el que al parecer hay alguna pintura rupestre que nosotros no vimos, tampoco es que recorriéramos la cueva entera, ya que manaba agua por los cuatro costados. También es muy interesante el llamado balcón, un mirador natural excepcional que se encuentra en el mismo paraje y de fácil acceso, con vistas a los dos lados del meandro.


Siguiendo por el puente de madera, situado detrás de la ermita y frente a la cueva grande, el camino continúa 8km. hasta el Puente de los Siete Ojos, de camino la cueva Galiana y algunas más. Camino que no recorrimos y que queda pendiente para una próxima escapada.




Siguiendo por la misma carretera, SO-920, en dirección San Leonardo de Yagüe, en el kilómetro veinte y después de subir un pequeño puerto, hay un interesante mirador con unas impresionantes vistas del desfiladero. Esta muy bien señalizado, con aparcamiento y paso de peatones, se llama Mirador de la Galiana.




En el pueblo de Ucero se pueden contemplar los restos de su castillo templario del siglo XII, atalaya con interesantes panorámicas sobre los cursos de los ríos Ucero, Lobos y Chico. Esta localidad constituye la entrada sur del Parque Natural del Cañon del río Lobos y a las afueras del pueblo está situada la Casa del Parque.




Cualquier época del año será propicia para visitar el Cañón del río Lobos, aunque sin duda, es mejor hacerlo en días de diario, cuando la afluencia de visitantes es menor y el disfrute de la naturaleza se multiplica.


Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
Si te ha gustado no olvides compartirlo en tus redes sociales    


jueves, 19 de septiembre de 2013

Trujillo, Cáceres

Si las piedras hablaran…

Cuántas veces hemos oído o dicho esta breve frase, pues bien, en Trujillo, las piedras hablan, y hablan de historia, de arte, de conquistas…




Trujillo es una ciudad monumental de la provincia de Cáceres, en la comunidad autónoma de Extremadura, en España. Tierras con un clima muy extremo, con inviernos muy gélidos y veranos muy calurosos, lo que convierte a la primavera y el otoño en las estaciones ideales para su visita.





Está situada sobre una colina de granito, a 586 metros de altitud. Su fundación se pierde en el tiempo, se dice que incluso pudo ser fundada por el mismísimo Julio César; los romanos la llamaron Turgalium, los árabes Torgiela y los castellanos Truxellum.

El nombre de la ciudad de Trujillo va, inevitablemente, unido a nombres de conquistadores; Francisco Pizarro, fundador de Lima; Francisco de Orellana, el primer europeo que vio el río Amazonas; García de Paredes, fundador de la homónima ciudad de Trujillo, en Venezuela; Nublo de Chávez, fundador de Santa Cruz de Bolivia; Francisco de las Casas y un largo etcétera de capitanes y hombres que participaron en la conquista del nuevo mundo.






De Trujillo nos sorprendió, la primera vez que llegamos a ella, su enorme Plaza Mayor; presidida por una estatua ecuestre del conquistador más famoso de la ciudad, Francisco Pizarro; con  soportales y escaleras, rodeada de enormes mansiones señoriales, como las de Orellana y Juan Pizarro, la de los Hinojosa, la de los Bejarano, la de los Piedras-Alba, la de los Vargas Carvajal o la de los Chaves-Mendoza, la Casa de las Cadenas y un largo etcétera de casas y palacios repartidos por sus calles adyacentes, algunos de ellos convertidos en regios hoteles, como el Palacio de Santa Marta. Iglesias, como la de Santa María la Mayor; la de Santiago, de San Martín o el convento de Santa Clara, convertido en Parador de Turismo.






Trujillo posee un recinto amurallado coronado por un castillo de origen árabe, de clara hechura militar, desde el que se domina todo el territorio.





Tras la conquista de América Trujillo alcanzo su máximo esplendor, los conquistadores trajeron gran cantidad de riquezas y tesoros que invirtieron en la villa, construyeron magníficos palacios y dieron un gran impulso arquitectónico. Un patrimonio de enorme valor histórico y artístico que ha hecho de esta ciudad cacereña una de las más bellas y visitadas de Extremadura.


En el casco histórico de Trujillo las piedras de calles, caminos y edificios nos hablan de historia a cada paso…

Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
Si te ha gustado no olvides compartirlo en tus redes sociales    

jueves, 12 de septiembre de 2013

Daroca, Zaragoza


Una de las villas más monumentales de Aragón


Muchas veces hemos pasado por Daroca de camino a otros lugares, y siempre, por unos motivos u otros, hemos aplazado la visita a esta ciudad que ya, desde la carretera nacional 234, se advierte como una ciudad antiquísima,  con mucha historia entre sus murallas y de claro origen árabe. 

En esta última ocasión recorrerla fue nuestro objetivo





Daroca está situada en pleno Sistema Ibérico, en el valle del Jiloca, afluente del Jalón, al sureste de la provincia de Zaragoza. Encajonada a los pies de dos montes, San Cristóbal y San Jorge. Con números vestigios de su pasado musulmán, da nombre a toda una comarca, la Comarca del Campo de Daroca.


De sus imponentes e interminables murallas medievales, de cuatro kilómetros de longitud, se dice que llegaron a tener ciento catorce torres, de las cuales algunas permanecen en pie: la Torre de los Huevos, de la Sisa, del Águila.  Al igual que algunas de las puertas de acceso, como la Puerta Alta, la del Arrabal o portillo de San Valero, el Portal de Valencia y la Puerta Baja o Fondonera, la más monumental, cuyo umbral es el acceso peatonal y del tráfico rodado a la calle Mayor.

               ↑ Puerta Baja

La Calle Mayor, que es la arteria principal de la urbe y que divide a Daroca en dos, es un barranco natural. En la edad media, las puertas de la villa se cerraban y cuando llovía fuerte se inundaba por completo, esto se resolvió construyendo un túnel paralelo a la Calle Mayor, llamado La Mina. Aún con esto, hubo una ocasión en que La Mina no dio abasto con toda el agua caída; las puertas estaban cerradas y taponada la Puerta Fondera con materiales arrastrados por el agua, la parte baja de la ciudad estaba ya anegada, cuando de repente, una gran piedra de molino bajo rodando por la calle Mayor y abrió la puerta de golpe, dando salida al agua acumulada. Esta gran piedra, el Ruejo, está expuesta a la entrada de Daroca, en el Paseo de la Constitución, frente a la Puerta Baja.



                                          ↑ Ruejo

Daroca es una de las villas más monumentales de Aragón, se la conoció como la ciudad de los siete sietes, ya que en su día tuvo; 7 iglesias, 7 conventos, 7 ermitas, 7 fuentes, 7 castillos, 7 plazas y 7 puertas, aunque, lamentablemente, no todo ha llegado hasta nuestros días.

La Colegiata de Santa María es un conglomerado de estilos; neoclásico, gótico, románico, con elementos platerescos y barrocos. En ella se conserva el relicario de oro que los Reyes Católicos regalaron para contener «Los Sagrados Corporales»reliquia que convirtió a Daroca durante siglos en un importante centro de peregrinación y que aún hoy se venera.

La Iglesia de San Miguel, en la parte más alta del casco antiguo, es de estilo románico, con numerosas alteraciones barrocas; la Iglesia de Santo Domingo, posee la torre mudéjar más antigua de Aragón.



                                        Colegiata de Santa María

Daroca cuenta con siglos de historia, en ella, además de iglesias en las que el románico se fusiona con el mudéjar, también podemos encontrar palacios, joyas representativas de la arquitectura civil de la zona, como la Casa Palaciega, junto a la puerta baja; la Casa de la Comunidad de Aldeas, antigua sede de la comunidad propulsora de lo que hoy son las comarcas; la Casa del Diablo, el Palacio de los Luna y un largo etcétera de patrimonio.


                ↑ Casa de los Soportales o Almudí
    

Daroca fue crisol de culturas; paseando por los antiguos Barrios de la Morería y de la Judería, descubrimos sus estrechas y empinadas calles, nos dejamos seducir por su encanto medieval y legendario. En Daroca la comunidad judía se dedicaba fundamentalmente a la artesanía y los tributos que pagaban duplicaban a los de la comunidad mudéjar, algunas de las calles, como la de los Hiladores, aún conserva su nombre desde antaño.




                 ↑ Fuente de los Veinte Caños

Recorrer sus murallas, construidas en tapial, ladrillo y piedra, es uno de los principales encantos de Daroca y son uno de los mejores testimonios de su pasado, recorrerlas en su totalidad es una caminata de senderismo de más de dos horas.

                     Mapa ruta de las murallas; wwwdaroca.es    

En Daroca cada verano se celebra el Festival de Música Antigua de Daroca, que ya ha celebrado su XL edición.

Daroca es nombrada en el Cantar del Mío Cid. Rodrigo Díaz de Vivar, campó y acampó por estas tierras; en su primer destierro sometió a la zona a parias; en otra ocasión, herido de gravedad, eligió Daroca para reponerse de sus lesiones.

Puso tributo a Daroca antes
luego a Molina, que está por la otra parte,
la tercera a Teruel, que está más adelante...”

Versos 866 y ss. CM
C

Daroca es punto de sellado del Camino del Cid 








Quizá también os interese:

Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
Si te ha gustado no olvides compartirlo en tus redes sociales                   
                                              

miércoles, 28 de agosto de 2013

Monasterio de Piedra

¿Por qué se llama de Piedra abuelo? -Pregunta una niña-.

-A lo que el abuelo muy sonriente contesta- Porque el que descubrió este lugar se quedo de piedra al verlo….


Esta breve conversación la escuchamos esperando en el torno de entrada al Parque Natural del Monasterio de Piedra. Una niña, de unos siete u ocho años, acompañada de sus abuelos, nos precedían en la cola de acceso.

Verdad, o una salida ingeniosa del abuelo, lo cierto es que el lugar no es para menos.

El conjunto que forman el río Piedra y el monasterio cisterciense, aúna, en un espacio relativamente pequeño, naturaleza y patrimonio, cultura y paisaje, en un lugar sin comparación en la península, declarado paisaje pintoresco desde 1945.


Hablar, o en este caso escribir, del Parque Natural del Monasterio de Piedra y no ponerse sensiblero, es ardua tarea. Pero, quizá no basta con decir que el río Piedra, en su camino hacia el Jalón, afluente del Ebro, da origen a cascadas, saltos de aguas, grutas y lagos. Rodeados de una espesa y frondosa vegetación de castaños, fresnos, chopos... lleno de rincones de ensueño. Porque, en el Parque Natural del Monasterio de Piedra, todos los sentidos se ponen a flor de piel, es un oasis de naturaleza y un paisaje romántico donde los haya, cualquiera de sus rincones idílicos son el marco perfecto para una declaración de amor.
El Parque Natural del Monasterio de Piedra se halla oculto entre las accidentadas montañas del Sistema Ibérico, al suroeste de la provincia de Zaragoza, en la localidad de Nuévalos, Comarca de Calatayud. Un valle fluvial y frondoso, en el que el río Piedra, en su cauce, ha ido horadando la caliza; con espectaculares paredes y formaciones, cuevas y cavidades, con un conjunto de cascadas, lagos y rápidos, que se recorren por unos caminos y sendas bastante agrestes.

Tras pasar el torno de entrada, un par de fotógrafos nos ofrecen un posado de grupo y otro individual con un ave rapaz, fotos que podemos ver, y adquirir o no a la salida.

gif maker

El recorrido está señalizado, de forma que si seguimos las flechas no nos perderemos y disfrutaremos de la visita al completo.

Comenzamos bajando por un tramo con bastante pendiente, para llegar a una planicie arbolada, El Vergel de Juan Federico Muntadas; verde pradera, bancos de madera, el Lago de los Patos a nuestra izquierda y la primera de las cascadas, de pequeño tamaño, El Baño de Diana, desde allí mismo se ve la siguiente, de las más espectaculares del parque, La Caprichosa, que, con la anterior, forman un bonito encuadre fotográfico. Y fotógrafos es lo que vamos a ver por doquier, ¡muchos! tantos o más que cascadas, con cámaras digitales, compactas, réflex, con y sin trípode, móviles, iPhone, iPad, tablets… cualquier aparato que haga una instantánea es bueno para llevarse un recuerdo de este paraíso.


Continuamos por el recorrido señalizado, que nos lleva a lugares como; la Cascada Trinidad, la Gruta de la Pantera y de la Bacante, Los Vadillos, Los Fresnos Altos y Bajos, La Cascada Iris…

gif maker

Si el recorrido por este vergel, de cascada en cascada, nos va embelesando, tras bajar unas escaleras, estrechas y empinadas, quedamos alucinados al entrar en la Gruta Iris ¡del tamaño de una catedral!. La vista es de lo más gratificante, además de pasada por agua, ya que las filtraciones dan origen a una llovizna continua en el interior de la cueva que va calando en la ropa, algo que en el mes de agosto no molesta en absoluto, pero que en otras épocas del año mejor sería llevar un chubasquero. Esta cavidad está situada detrás de la cascada Cola de Caballo, la más alta del parque, que le hace de cortina natural dejando pasar solo algunos rayos de luz.

gif maker
                           
El trayecto continúa y llegamos a la piscifactoría Las Pesqueras, la primera instalación de este tipo creada en España, centro de piscicultura dedicado a la cría de trucha común, trucha arco-iris, cangrejo ibérico y tenca, especies destinadas a la repoblación de nuestros ríos.

El sonido de las cascadas nos acompaña en cada paso, al llegar al Lago del Espejo el sonido se convierte en silencio, un remanso de paz y tranquilidad, sosiego y relax, eso es lo que transmite este tramo del trayecto que bordea un lago de aguas cristalinas.
                                
gif maker



Finalizamos la visita al Parque Natural con una exhibición de aves rapaces; águilas, halcones, buitres, búhos, cara-cara... efectúan vuelos rasantes sobre las cabezas del público.

Pero la visita no termina aquí, falta la parte monumental, el Monasterio Cisterciense del siglo XII; el Claustro, la Sala Capitular, la antigua Abadía, el policromado Tríptico-Relicario Gótico-Mudéjar, el Museo del vino de la D.O. Calatayud y el Museo del Chocolate, instalado en la cocina del monasterio, donde se elaboro el primer chocolate de Europa.

                              
gif maker

La visita se puede terminar dando un paseo por la muralla perimetral, hasta la Torre del Homenaje y la Cruz de Gayarre.

Sin salir del recinto amurallado tenemos a nuestra disposición; restaurantes, cafeterías, tienda de recuerdos y productos aragoneses, hotel con spa, zona de picnic y aparcamientos gratuitos.

Si salimos de la zona del Parque Natural, con la intención de volver a entrar, hay que hacerlo saber al personal de la entrada.

Los clientes alojados en el Hotel del Monasterio de Piedra gozan, al finalizar el horario de visitas al Parque Natural, de la paz y el silencio propios de un recinto monacal, pero, con las comodidades propias del siglo XXI.


           
Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
Si te ha gustado no olvides compartirlo en tus redes sociales