miércoles, 9 de julio de 2014

Elche, Alicante


El nombre de la Ciudad de Elche va unido, inevitablemente, a su mundialmente conocida Dama, su gigantesco Palmeral y su Misterio.




Elche, capital de la Comarca de Baix Vinalopó, es la segunda ciudad más poblada de la provincia de Alicante, está situada a 82 metros sobre el nivel del mar y es atravesada por el río Vinalopó, que divide la ciudad en dos, y en cuyo margen se erige el Palmeral y la mayor parte de edificios históricos.




La Dama de Elche, una escultura íbera encontrada en el yacimiento de La Alcudia. Fue vendida a Francia y más tarde recuperada. Y aunque el busto original de la Dama de Elche se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, de Madrid, podemos ver replicas por toda la ciudad, de todos los tamaños y materiales, aunque lejos, está presente en la ciudad ilicitana. Al igual que las palmeras, omnipresentes por toda la urbe.


El Palmeral de Elche, el más grande de Europa y por ende de España, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En el que además del parque público (extenso y gratuito), podemos visitar el Huerto del Cura (entrada 5€), jardín artístico nacional, con gran variedad de cactus, de propiedad privada y pequeño tamaño, en el que se encuentra uno de los ejemplares más valorados por su tamaño, edad y rareza, la llamada Palmera Imperial, una palmera con ocho brazos que parece un candelabro vegetal gigante.



El Misterio de Elche, declarado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, es una representación teatral cantada de época medieval, que ha llegado hasta nuestros días gracias a una bula papal, se representa en el interior de la Basílica de Santa María y en ella se escenifica la leyenda de la Asunción de la Virgen, y que cada año, en el mes de agosto, congrega a cientos de asistentes. La entrada es libre el día de la representación y pagada en los ensayos.

                                                                                                                                       Palacio de Altamira

Elche es una ciudad con mucha historia, en la que hay mucho patrimonio interesante que visitar. 



La Basílica de Santa María (entrada libre), de estilo Barroco está construida en el lugar en el que en época musulmana se levantaba la mezquita. De planta de cruz latina con una gran nave central y cuatro capillas a cada lado. Cuenta con una gran bóveda, en la que se representa parte del Misterio de Elche y cuyo exterior está cubierto con tejas vidriadas azules típicas de levante. 

   Vista desde la azotea de la Torre Calahorra.

Torre de la Basílica de Santa María (entrada 2€), se puede acceder desde el interior del templo y desde la calle, y es el campanario de la iglesia. Su parte más alta es un excelente mirador desde el que poder ver una panorámica de la ciudad y el Palmeral. Tan solo hay que subir 170 escalones (están numerados) por una estrecha y empinada escalera de caracol, que también da acceso a las dependencias que antaño servían de vivienda al campanero y su familia, y que en la actualidad sirven como lugar de exposición de fotografías sobre la propia basílica. En la parte superior al cuerpo de campanas hay instalado un prismático de monedas.
                                        Vista desde el campanario.

El Palacio de Altamira, alcázar de origen almohade, se asoma al cauce del río y linda con el palmeral del Parque Municipal. A su interior se accede desde el MAHE, Museo, Arqueológico y de Historia de Elche (entrada general 3€, gratuito los domingos), un edificio moderno, en el que a través salas y pasillos, nos trasladan en el tiempo y nos llevan hasta el recinto del Palacio de Altamira, en el que hay un lugar destacado para civilización Ibera, la cultura en la que nació la Dama de Elche. En el interior de la torre, en el bajo, en una urna de cristal, se custodia, a día de hoy, una de las replicas de la Dama.



Los Baños Árabes (entrada 1€, domingos gratis). Ubicados en el sótano del convento de la Merced. Utilizados como almacén por las monjas, son uno de los pocos ejemplos de arquitectura pública islámica que subsiste en la Comunidad Valenciana.

La Torre Calahorra (entrada 2€, libre los domingos), torre vigía, alojamiento de alcaides, almudí, residencia de nobles… son algunos de los usos que ha tenido este edificio, nacido como torre de vigilancia en la muralla de la villa árabe. Artesonados árabes, frescos, almenas y ventanas, coquetos salones y estancias subterráneas, en los que hoy en día se dan conferencias y se presentan exposiciones de artistas ilicitanos.



La ciudad de Elche es punto de sellado del salvoconducto del Camino del Cid, dentro del tramo denominado “Defensa del sur”.

  
Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
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jueves, 3 de julio de 2014

Isla de Nueva Tabarca, Alicante



Los griegos la llamaron Planasia, fue la Planaria de los romanos, la Blanasia de los árabes, en el Medievo se la conocía como Isla de San Pablo, Alonos en latín y finalmente Nueva Tabarca, nombre relacionado con los primeros pobladores de la isla. Genoveses, pescadores en su mayoría, sitos en la isla de Tabarqah (pequeña isla situada junto a la costa noroeste de Túnez) y que, cautivos, fueron liberados por el rey Carlos III. Con ellos se colonizo la isla de Tabarca, con el fin de preservarla de incursiones piratas y del trapicheo contrabandista. De ellos aún perduran apellidos italianos en Tabarca y en algunos pueblos de la Costa Blanca; Chacopino, Colomba, Russo…





La Isla de Tabarca o Isla Plana, es la isla habitada más pequeña del mediterráneo y la única de la Comunidad Valencia. El único medio de transporte para acceder a ella es el barco. Desde Santa Pola, el puerto más cercano, el trayecto es de 3 millas náuticas (5 kilómetros +-), también salen barcos (en menor cantidad) desde los puertos de Alicante, Guardamar, Torrevieja y Benidorm, alargándose en este caso la distancia.





Tomamos una Tabarquera (15€ ida y vuelta), nombre que se les da a las embarcaciones que hacen la travesía Santa Pola→Tabarca y viceversa. El tiempo de navegación en catamarán es de algo más de 30 minutos (velocidad media de 11 nudos) tiempo suficiente para sentir el placer de surcar los mares.




   ↑ Visión desde el catamarán

Tabarca fue la primera Reserva Marina de España* y conserva la belleza de sus fondos, abundante flora y fauna y cristalinas aguas. Los catamaranes están dotados de visión submarina que nos permite admirarlos; cantidad de peces variados, praderas de Posidonia oceanica... La empresa TRANSTABARCA nos brinda la oportunidad de hacer la travesía en catamarán o en lancha, nosotros fuimos en catamarán (más de 200 plazas) para disfrutar de la visión submarina y volvimos en barco-taxi (por el mismo precio). Con la lancha la velocidad aumenta hasta 16 nudos por lo que el tiempo disminuye (toda una experiencia). Reconoceréis la empresa por el color naranja de las camisetas de su tripulación y personal de tierra (todos muy agradables) y de las casetas de venta de tickets situadas en el puerto de Santa Pola. 


*Como Reserva Marina las actividades subacuáticas y el amarre de embarcaciones está legislado.


                                                   




Desde la lejanía, nada más salir del puerto, ya se puede observar el tamaño de la isla y el porqué del sobrenombre de La Plana, lo único que despunta en su silueta es su iglesia.


Desembarcamos en Tabarca, en su pequeño puerto, el Port de la Caleta, caminado hacia el recinto amurallado los captadores de clientes de los restaurantes de la isla nos entregan sus panfletos, menús de día a cual más tentador, y es que en Tabarca otra cosa no, pero restaurantes hay unos cuantos. 






Dejamos a un lado la única playa de arena de la isla (sombrillas, tumbonas, patines, duchas) y entramos en el recinto amurallado por la puerta de Levante o de San Rafael. En su calle principal hay algunos establecimientos de souvenirs con “tenderetes” en la fachada. En el resto de calles se puede contemplar la arquitectura popular y disfrutar de la soledad propia de la isla. En Tabarca no hay tráfico rodado, alguna bicicleta, dumper de obra o torito de carga y poco más, por lo que se puede deambular tranquilamente por en medio de las vías que hasta hace poco estaban sin pavimentar. 



      Puerta de Alicante



Existen dos puertas más en el perímetro amurallado; la de la Trancada o de San Gabriel, que era el acceso al islote que sirvió de cantera. Y la de Terra, Alicante o San Miguel, paso al antiguo puerto (ahora desaparecido). A día de hoy son puerta hacia el mar y alguna pequeña cala solitaria de aguas transparentes ideales para el buceo a pulmón (con botella hay que solicitar permisos)


Tabarca está declarada Conjunto Histórico-Artístico y Bien de interés Cultural.





En la parte no poblada de la isla (la más grande) se encuentran, como únicas construcciones, el faro, una casa en ruinas y una torre. Y se disfruta de todo el perímetro de costa con acantilados de poca altura y alguna cala (en su mayoría reserva integral, por lo que está prohibido el baño) muchas gaviotas y pocos humanos.


A Tabarca le faltan muchas cosas, pero va sobrada de encantos…






Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
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jueves, 26 de junio de 2014

La Vila Joiosa, Alicante.



La Vila Joiosa está situada a poco más de treinta kilómetros al norte de Alicante, bien comunicada con la capital por carretera (N-332 y AP-7). La Vila, como se la conoce, es la capital histórica de la Comarca de la Marina Baixa, en la Costa Blanca.

Por su situación ha sido y es, una villa marinera poblada desde antiguo, con una importante actividad pesquera muy presente en la gastronomía local. En la actualidad el turismo acapara gran parte de su actividad económica, gracias a sus numerosas y cuidadas playas.




Llegamos a esta población atraídos por su pintoresco casco antiguo, el Arsenal, un barrio muy bien conservado con tramos de muralla y encantadoras casas de surtidos colores, tanto intramuros como en extramuros, tradición muy arraigada en poblaciones marineras (las pintaban así para que los marineros distinguieran su hogar desde el mar). 




Paseando por él un seductor aroma nos cautiva, y es que La Vila no solo huele a mar, también huele a chocolate... ¡si si a Chocolate! y es que La Vila cuenta con tradición chocolatera desde antaño. Maestros chocolateros que deleitaron paladares de toda Europa con sus elaboraciones. En la actualidad la localidad cuenta con tres empresas (con sus correspondientes museos y tiendas) dedicadas a la fabricación de este capricho para el paladar. Algo a lo que no nos pudimos resistir.


    ↑ Casas colgantes sobre el cauce del río Amadorio 

Visitamos primero el Museo Valenciano del Chocolate, que no es otro que el ubicado en la fábrica de Chocolates Valor (Visitas en castellano e inglés en diferentes horarios), más que nada porque se nos acoplaba bien el horario y nos tentó mucho su página web.

En primer lugar se proyecta un audiovisual que explica los comienzos de la fabrica y una retahíla de anuncios televisivos. A continuación el museo del chocolate, situado en una vivienda tradicional de dos plantas: con fotos, paneles explicativos y enseres propios para la elaboración artesanal del chocolate. Seguidamente se pasa a la fabrica (no se permite hacer fotos). La visita se realiza por una galería acristalada situada en la planta superior, desde la que primero se accede a la zona caliente (el olor a chocolate es muy intenso) y luego la zona fría: control de calidad, envasado, una exposición de figuras de chocolate de gran tamaño. Acabando en La Bombonería (degustación y venta). La visita es guiada y gratuita, el aforo está limitado a 50 personas por pase con una duración aproximada de 45 minutos, se accede a la instalación a las horas en punto. (Según temporada se forman largas colas)





Chocolates Pérez, mucho más artesanal (nada que ver con la multinacional anterior), el guía de la visita es la misma persona que hace el chocolate (L-V: 9-13,30h. y de 17-19,30h.)



Nos pareció muy interesante ver los dos tipos de fabricación tan diferentes.

La tercera de las fábricas de La Vila, Chocolate Clavileño, no lo visitamos por falta de tiempo.

Las tres son empresas familiares que cuentan con años de historia y experiencia en la elaboración de chocolates, degustación al finalizar la visita y tienda (¿Quién se pueda resistir que levante la mano?).



“Las casas antiguas de Villajoyosa son de colores. Se parecen a los envoltorios de los bombones de sus fábricas de chocolate. El aire huele a dulce y a mar salada.” (Fragmento transcrito de folleto turístico)

Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
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viernes, 6 de junio de 2014

Nacimiento del Río Palancia, Bejis, Castellón

Bejis es una localidad de la Comarca del Alto Palancia ¡Y tan alto! como que es la cabecera del río, en sus inmediaciones es donde nace y allí es a donde vamos. Un valle escondido entre las últimas estribaciones del Sistema Ibérico.



Bejis está situada a 802 m. sobre el nivel del mar. Sobre una colina presidida por los restos de su castillo, con calles estrechas y casas blasonadas.




Bejis tiene el atractivo de los típicos pueblos de montaña, con clima templado y rodeado de naturaleza; bellos paisajes, barrancos impresionantes, la dulzura del río, la mítica Peña Escabia (con unas panorámicas espectaculares) y lugares tan emblemáticos como Los Arcos, un acueducto de origen romano de cinco arcos declarado monumento nacional.




Una vez en Bejis seguimos las indicaciones hacia la Fuente de los Cloticos, tras pasar el acueducto, nos adentramos por una carretera muy estrecha, por ella pasan los camiones que van y vienen a la planta embotelladora (pensamos que las pasaran canutas los vehículos que se los crucen). La planta embotelladora está un poco antes de llegar a la fuente.

El área recreativa del paraje de la fuente dispone de barbacoas, paelleros, fregaderos, wc, un refugio abierto, mesas y por supuesto la Fuente de los Cloticos. Al otro lado del río, justo enfrente, esta el camping Los Cloticos, comunicado por senda y por pista con la zona de la fuente.

Podemos dejar el coche en la explanada de la fuente o seguir por la pista, todo depende de las ganas de caminar de cada uno y también del tipo de vehículo. La distancia entre la Fuente los Cloticos y el Nacimiento del río Palancia es de unos 4 kilómetros.




La pista está señalizada y parte desde detrás de la fuente, en un principio asfaltada hasta la primera bifurcación que, a la derecha lleva al camping y a la izquierda se adentra en el monte. Nosotros seguimos en coche hasta donde nos pareció que el camino empezaba a complicarse, pero se puede seguir con 4x4 hasta mucho más arriba.






Ya caminando, seguimos por la pista que va ganado altura y llegamos hasta la aldea El Molinar, un poblado reconstruido para el disfrute de sus propietarios. Podemos bajar a echar un vistazo y es lo que hacemos.



Tras pasar el puente un cartel nos da la bienvenida y nos invita a ser respetuosos con el entorno y con los vecinos. También nos avisa de que hay perros sueltos. Un lugar muy pintoresco, con muchas piedras de molino, una original fuente, una cascada y un azud. Hacemos algunas fotos y seguimos con nuestro camino.




La pista prosigue en ascenso, en algunos tramos la pendiente es fuerte y se hace bastante pesada hasta llegar a una bifurcación de acceso a un chalet abandonado, o eso parece, de ahí en adelante el desnivel es mucho menor y el paisaje se va encajonado. Caminamos entre pinos y con cipreses en uno de los márgenes del camino.




Atravesamos arroyos, el río Resinero, afluente del Palancia, y propio río por piedras y metiendo las botas en el agua; pequeños torrentes, con bellos rincones. Entramos en el Estrecho del Casacajar una microrreserva de flora.






Seguimos avanzando por una senda estrecha que en ocasiones parece perderse y llegamos al Nacimiento del río Palancia, el agua mana a los pies de una gran roca, del mismo suelo, en silencio, pura y cristalina, y fresca, muy fresca.

El Nacimiento del Río Palancia está catalogado como uno de los “paisajes mágicos de la Comunidad Valenciana” y es el río más importante de la provincia de Castellón.



Pero nos quedamos aquí, el trayecto sigue, nos adentramos ahora por un desfiladero. Una garganta muy estrecha en la que apenas entra el sol, por la que en estos momentos no baja agua y podemos recorrer en su totalidad. Un recorrido muy bonito, no muy largo, en el que se aprecia la erosión de la roca por el paso del agua.


El regreso lo hacemos por el mismo itinerario a la inversa. Al llegar de nuevo a la fuente vemos que hay unas escaleras que bajan hacia el río y que podíamos haber seguido una senda hasta El Molinar. También se puede ir río abajo para ver pozas y cascadas.




Como curiosidad añadir que Bejís es cuna de Antonio Ponz, pintor y literato del siglo XVIII, autor de la obra «Viajes por España».

Nuestro agradecimiento a Mac, que nos guío en el trayecto, nos aconsejo de que era lo más relevante que teníamos que ver y nos ha facilitado algunas de las fotografías.

                                

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lunes, 14 de abril de 2014

Aín, Sierra de Espadán, Castellón




Aín es un acogedor pueblo que conserva la sencillez de los pueblos de montaña, con estrechas y empinadas calles que manifiestan su pasado musulmán, calles en las que el sol y la sombra juegan con el blanco de las casas.






Situado a 495m. sobre el nivel de mar, a los pies del pico Espadán, que le da nombre a esta sierra, pertenece a la Comarca de la Plana Baja, a tan solo 35km. de la capital, en pleno corazón del Parque Natural de la Sierra de Espadán.







Aín, es un paraíso natural, remanso de paz ideal para descansar y disfrutar de la naturaleza sin más; bosques, cimas como el Pico Batalla, Peña Blanca, Gurugú o cerro Gordo; barrancos como el de la Caritat; cuevas como La Covatilla, La Ereta y L´Ondero; el salto de agua, el río Anna y fuentes como la de Sant Ambròs. Aín en árabe significa agua.








Está emplazado en una hoya cálida, provista de pequeñas huertas de frutales y hortalizas. Rodeado de escarpadas montañas de rodeno, con una rica masa boscosa de pinos, carrascas y alcornoques.







En la Sierra de Espadán se encuentran los mejores alcornoques de la Comunidad Valencia, sureres en valenciano, siendo las poblaciones de Aín, Alfondeguilla, Alguimia de Almonacid, Almedíjar, Artana, Azuébar, Chóvar, Eslida y Vall de Almonacid donde mayor número de ejemplares podemos encontrar.







En la Sierra de Espadán se extrae el corcho de los alcornoques, manteniendo una actividad sostenible que fabrica tapones y distribuye corcho para usos industriales.








La “saca”,que es como se denomina la extracción de la corteza, se realiza aproximadamente cada 12 años, cuando la corteza del árbol ha adquirido el grosor suficiente para producir los tapones.






Cada año, a partir del 1 de junio, fecha que por ley da comienzo la saca, se pueden escuchar por la sierra los golpes de las hachas de los sacadores, ya que el proceso de extracción de la corteza del alcornoque es completamente tradicional.






Resulta curioso el paseo a finales del verano, con el corcho recién sacado, y los troncos de los alcornoques teñidos de rojo oxido.








Antiguamente los tapones se hacían a mano, hoy en día, la industria taponera, dispone de la última tecnología en producción y selección, consiguiendo tapones de máxima calidad adecuados para tapar los mejores vinos y cavas de España.



Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
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sábado, 29 de marzo de 2014

Valle del Jerte, Cáceres


 AUTOR: J.L.V.A.




Un día en el valle del Jerte:

Pues debo reconocer que mi primera excursión al valle del Jerte ha sido una grata sorpresa. Inicialmente prevista para ser realizada con Miguel y cancelada por su operación, se convirtió finalmente en una especie de regalo del día del padre que me hicieron mis hijos, sin duda, uno de esos días que no se olvidan nunca.







Teníamos previsto realizar un par de “caminatas” que por si mismas ya justificaban el desplazamiento pero llevábamos el caramelito de intentar pillar algo de la floración de los cerezos que sabíamos que sucede progresivamente, comenzando en la zona más baja y cálida del valle; aunque la semana anterior no había ná de ná, según iba controlando en la página oficial de turismo del valle del Jerte, el apretón de buen tiempo ha logrado en solo un par de días una floración cercana al 50% que sirvió al menos para no decepcionarnos.

Salimos de casa a las 6:30, ya con algo de retraso sobre lo previsto, vía Ávila y regresamos a la 1:30 del domingo vía Talavera. El día se aprovechó a tope y casi se nos queda pequeño.


La lluvia nos acompañó en el viaje hasta el desayuno y la niebla nos impidió ver las vistas desde el mirador del puerto de Tornavacas, único lunar, por lo que quedó pendiente para el jueves 27, en que pienso regresar a disfrutar en plan más tranquilo en principio, de la famosa floración, que ya estará en plenitud. 





El valle del Jerte abarca unos 40 km. lineales, que recorre la N-110 de forma paralela al cauce del río, desde el puerto de Tornavacas en dirección a Plasencia, jalonada por un puñado de pueblos siendo su centro neurálgico la terna compuesta por Jerte, Cabezuela del Valle y Navaconcejo, aunque en toda la zona la vida se mueve en torno al mundo de la cereza, base de su desarrollo turístico. Se ve que el microclima de la zona resulta perfecto para esta fruta, donde las numerosas gargantas a ambos lados del recorrido suministran agua en abundancia a la vez que nos ofrecen paisajes y saltos de agua que posibilitan un senderismo enriquecedor y fuera de lo habitual.




Previamente al paseo senderista pensaba realizar un recorrido circular en coche por los pueblos de ambas vertientes, principalmente para admirar el paisaje pero finalmente por la premura del tiempo tuve que reducirlo a la mitad.





Aunque yo creía que iba profusamente documentado me acerqué a la oficina de turismo para ver si me proporcionaban algún plano más detallado sobre las dos rutas que pensaba realizar. No fue así pero pude escuchar las recomendaciones que le estaban dando al turista anterior a mí, sobre lo interesante de visitar dos puntos: cascada Marta y cascada del Caozo, ambas accesibles a pocos metros de la carretera, en Valdastilla la primera y camino de Piornal la segunda. Una se ve desde abajo y la otra desde arriba pero ambas espectaculares, pudiendo admirarse desde unos privilegiados estructuras balconadas construidos con enrejado de hierros.




La primera ruta que hicimos, ya casi al final de la mañana, fue la de las “Cascadas de las Nogaledas”o simplemente Garganta de las Nogaledas, en Navaconcejo. Es una ruta circular que sube por un camino algo exigente en pendiente, perfectamente acondicionado, con cuerdas y cables quitamiedos en algunas zonas y hasta con escalones de piedra o con troncos de madera, vamos que lo suben hasta los niños. Puede ser poco más de 1 hora de subida y algo menos de bajada, ésta por una pista asfaltada que abandona el agua para recorrer una zona de terrazas de cerezos. La subida paralela al cauce del riachuelo (río diría yo, dado el caudal) es una progresión de cascadas continuas, contando 5 o 6 solamente numerando las más grandes y claro, en cada punto-mirador o recoveco del camino paradita para la foto de rigor, bien hacia la cascada o bien hacia el paisaje, lo que penaliza la duración de la ruta, pero también nos sirve para ir descansando, sin perder fuelle aunque tampoco se puede coger ritmo en ningún momento. 






Tras mover el coche unos pocos kms hasta la Garganta de los Infiernos, en la vertiente opuesta, comenzamos la ruta hacia Los Pilones, que son una curiosa sucesión de pozas horadadas por el agua en el granito (pilones) por donde el rio va pasando de una a otra, aptas para el baño en verano. En este punto debo incluir que a lo largo del valle del Jerte hay más de una docena de piscinas naturales, repartidas por los diferentes pueblos, acondicionadas muchas de ellas con chiringuito y hasta con arena, muy concurridas en verano. Esta ruta de los Pilones son poco más de 3 km de subida (menos de 1 hora) y otro tanto de bajada. La subida la hicimos por un sendero muy bien señalizado con el primer km algo duro y y la vuelta por una pista asfaltada bastante aburrida casi paralela al sendero. Al final de la ruta se encuentran los pilones que son el único punto de interés (sobre todo después de haber visto la ruta anterior de las Nogaledas). Tras llegar a un puente se cruza al otro lado del rio y se circula por un camino esculpido en la roca, con multitud de cuerdas y apoyos, pudiendo observarse los pilones durante unos 100 metros hasta llegar a una fuente (fuente de los pilones), lugar de parada obligatoria para tomar el bocata. Esta ruta, es susceptible de ampliarse todo lo que queramos extendiendo su alcance y convirtiéndola en circular. Aunque la fama la tiene la garganta de los infiernos (quizá por lo sonoro de su nombre) a mí particularmente me gustó más la ruta de las Nogaledas, puede que por el encanto de lo no esperado.




Por la tarde finalizamos en Plasencia y tras un recorrido por las calles fuimos a cenar de tapas en el Succo y en el Tentempie, verdaderamente espectacular, tanto de presentación, como de sabor y encima bastante bien de precio. Y el broche fue tomar el cafetito y el rooibos en el Parador.

En resumen, una jornada inolvidable rodeado de mis hijos y sorprendentemente sin discusiones.

                                            

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