jueves, 18 de julio de 2013

Cascada de la Batida

Calomarde, Sierra de Albarracín-Teruel



“La sierra de Albarracín es un gran queso gruyère”, así describen estas tierras calizas en muchas de las guías y folletos turísticos de la zona, por estar llenas de cañones, simas, hoces, surgencias y cascadas. Entre estas últimas, una de las más espectaculares y visitada, gracias a la facilidad de acceso, es la Cascada de la Batida.





En el kilómetro 6 de la A-1704, entre las poblaciones de Royuela y Calomarde, encontramos un espacio bien señalizado, con aparcamiento, mesas de picnic, refugio, juegos infantiles, pinada y un mirador orientado hacia la Cascada de la Batida que nos muestra una panorámica de la espectacularidad del salto que dan las aguas del río de la Fuente del Berro *.





Unas escaleras, con barandillas de tronco, nos llevan a la parte baja de la Cascada de la Batida, desde el puente que se sitúa frente a ella y sobre el río Blanco*, afluente del Guadalaviar, tenemos una de las mejores vistas de la caída de agua  antiguamente utilizada para mover un molino harinero.

Desde este mismo puente, dando la espalda a la Cascada de la Batida, podemos ver un arco de roca formado por la erosión de la piedra caliza.





El sendero continua paralelo al río y pasado el arco, aguas abajo, se remansa y se embalsa de forma natural.

Todo el lugar está lleno de plantas aromáticas y hay paneles informativos que nos hablan de sus propiedades; ortigas, cola de caballo, tomillo, árnica, manzanilla, espliego…


En cuanto a la población de Calomarde, es un tranquilo pueblo junto al río, atravesado por la carretera que hace una extraña curva para esquivar la iglesia de San Pedro Apóstol, la cual merece una visita. Empotradas en su pared oriental, se encuentran un par de lapidas romanas que se reutilizaron en su construcción, fechadas en el siglo II d.C. procedentes del Mausoleo que se encontraba a la entrada del pueblo.






Otro lugar interesante, desde el punto de vista paisajístico y para los amantes de la escalada, es el Cañón de los Arcos, donde el valle se estrecha y el río se encajona formando un cañón con infinidad de cuevas y posaderos de buitres. A los pies de la mole del Moricacho, una enorme roca alargada, se encuentra una pequeña presa llamada «Los Ahogados», en ella dos personas fallecieron en una crecida del río tras una fuerte tormenta. 
El acceso a este cañón se encuentra a la salida del pueblo de Calomarde, en dirección a Frias de Albarracín.






Siguiendo por esta misma carretera, pasada la población de Frias de Albarracín, se encuentra el Monumento al Nacimiento del río Tajo, unas esculturas en plena naturaleza de las que ya escribimos con anterioridad.


*El Río de la Fuente del Berro también es llamado Río Blanco.

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jueves, 11 de julio de 2013

Cañete, Cuenca

Situado en plena sierra conquense se halla Cañete, patria de Don Álvaro de Luna; Condestable de Castilla, Gran Maestre de Santiago y valido del rey Juan II de Castilla.

Las ruinas de su castillo roquero, del siglo X, de forma alargada como si fuera un buque, se alzan sobre un cerro que domina la villa.

Cañete adquirió gran importancia en época musulmana, por su situación estratégica y fue importante enclave en sucesivos conflictos históricos.




Llegamos a Cañete a esas horas en las que el sol, del recién estrenado verano, ya calienta de lo lindo, por lo que pensamos que mejor empezar nuestra visita por el paraje de «El Postigo», una zona junto al río con buenas sombras y cascada incluida. 

El acceso a este lugar es muy fácil ya que está en la travesía de la carretera N-420.




El paraje de El Postigo es un área natural junto a Cañete, que se extiende bajo las murallas del casco antiguo de la villa. Siempre ha estado muy vinculado al pueblo ya que era la zona de huertas y de molinos.  El recorrido está señalizado y cuenta con abundante vegetación, trascurre junto al río de la Virgen; con puentes, barandillas y bancos en los que sentarse a la fresca junto a la bonita cascada del Pozo de la Horca. Es un tramo corto, donde el río se encajona, acabando el recorrido a los pies de la ermita de la Virgen de la Zarza, patrona del lugar. 

Junto a la ermita se sitúa una de las puertas de acceso de la muralla «La Puerta de la Virgen».




La Puerta de la Virgen es de acceso directo, con una torre en un lado y la muralla por el otro.

Entramos por ella al recinto amurallado de Cañete, a los pies de su castillo, y nos dirigimos a ver otra de sus puertas de acceso, «La Puerta de San Bartolomé», esta es mucho más compleja que la anterior y de claro estilo árabe. Junto a ella está el tramo más largo de murallas que se puede ver libre de construcciones adosadas, aunque no libre de vehículos aparcados en la parte externa.



Continuamos con el recorrido intramuros por estrechas calles de trazado árabe. 

La plaza mayor es porticada en uno de sus lados.

Cañete cuenta con dos iglesias; la de San Julián y la parroquia de Santiago. 

La tercera puerta que vimos, «La Puerta de las Eras», de claro estilo árabe y con un arco de herradura califal, está cerrada por ambos lados y parece que se usa de "almacén".




La Villa de Cañete está declarada Conjunto Histórico Artístico.
                      

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jueves, 4 de julio de 2013

Minas de Azufre de Libros, Comarca de Teruel


En nuestra reciente escapada al Barranco de Los Amanaderos, en Riodeva, en el trayecto de regreso, tomamos la carretera TE-V-6012 que se dirige a la N-330. Entre los kilómetros 4 y 5 vimos un panel y la silueta de un dinosaurio pequeño de hierro oxidado que llamo nuestra atención, por lo que no dudamos en retroceder y ver de qué se trataba. Así, por casualidad, nos topamos con las Minas de Azufre de Libros, que no estaban en nuestros planes de ruta pero que resultaron ser una visita de lo más interesante.




Las Minas de Azufre de Libros tuvieron su época dorada a finales del siglo XVIII, años en los que se inicio su explotación, la cual duro de manera intermitente hasta 1889. Más tarde, ya en el siglo XX, la Industria Química Zaragozana se encargo de su utilización hasta que en 1956 las minas se cerraron definitivamente.


                                Fotos ermita de la Mina, exterior  interior



En la época de máxima producción las minas contaban con más de dos mil obreros, muchos más que el propio pueblo de Libros

Entre las ruinas que se encuentran en el lugar están las de los edificios de la escuela, el cuartel de la guardia civil, el hospital, la panadería, la carnicería, el economato, las casas de los directivos y varias tascas. Estos edificios fueron demolidos al cerrar la explotación.

 La iglesia y algunas casas-cueva aun se conservan, y es lo que se puede visitar en la actualidad, así como la entrada a la mina.




Al principio de la explotación los mineros construían sus propias viviendas a modo de casas-cueva, excavadas en la roca, hay contabilizadas 130, que en su mayor parte disponían de sala-comedor, una o dos alcobas y la cocina, que se situaba cerca de la entrada, y algunas tenían estancias para el ganado.




Nos sorprendió mucho que algunas de las casas-cueva están restauradas, amuebladas y con enseres, como un piso piloto, listas para entrar a vivir. Esto es gracias a un Señor llamado Julián Martínez “El Francés” que se ha dedicado a ello siguiendo las pautas y características que le han sido transmitidas por familiares de los mineros.


En todas las casas-cueva que entramos, sobre una mesa y sujeto con un cenicero o similar a modo de pisapapeles, hay un papel manuscrito que informa de; que numero de cueva se trata, que pertenecen al ayuntamiento de Libros y que han sido restaurada y decorada por el mencionado Sr. Julián, el cual firma el citado papel y nos invita a dejar nuestras impresiones en la libreta que se encuentra en la misma mesa acompañada de un bolígrafo.

La ruta de la visita esta señalizada con unos hombrecillos con silueta de excursionista; con gorra, mochila y bastón, realizada en chapa de hierro oxidado. No se paga entrada, ni hay nadie vigilando, ni puertas que cierren los accesos.






Las Minas de Azufre de Libros están consideradas uno de los yacimientos paleontológicos más importantes de la provincia, y son conocidas internacionalmente por los hallazgos de ranas fosilizadas en un excelente estado de conservación. Los fósiles de ranas hallados, con más de diez millones de años de antigüedad, forman parte de las colecciones paleontológicas de museos en medio mundo. 

Si os interesa saber más sobre las Ranas de Libros, leed el siguiente enlace:


Recientemente ha realizado sondeos una empresa de fertilizantes que, en el caso de que los resultados sean óptimos, reabriría la mina, lo cual supondría para la zona un impulso económico importante, ya que se calcula que daría empleo directo a unas cuarenta personas. 
Libros es uno de esos pueblos en los que se ha cerrado la escuela por falta de niños.




 En los paneles informativos se advierten del peligro que tiene adentrarse en las minas abandonadas. No olvidéis que la seguridad es lo primero.


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Los Amanaderos de Riodeva


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jueves, 27 de junio de 2013

Los Amanaderos, en Riodeva, Teruel


Las Comarcas de Teruel esconden lugares aún desconocidos para nosotros, en los que la palabra «PAISAJE» se escribe con mayúscula, como mayúscula es la belleza de los mismos; bellos parajes, hermosos rincones, muchos ríos, riachuelos y cascadas. Pueblos, barrios, aldeas, masías. Altas cumbres, valles, estrechos, ramblas y barrancos.

Barrancos como al que hoy nos acercamos, Los Amanaderos, en Riodeva, sus aguas, en su camino hacia el río Deva, afluente del Turia  que nace en lo alto del pico Javalambre, una de las cumbres del Sistema Ibérico, sortean una serie de desniveles en los que se precipita formando hermosos saltos, bien conocidos y apreciados por los aficionados al barranquismo, que van de uno a cuarenta y ocho metros de caída. Con nombres como Salto de las Yeguas, Cascada de Las Ninfas, Salto Polainas, Caída de la Virgen Blanca, Salto de Los Carlistas, Salto Pedro Pérez y Salto Montereta.



Para llegar al barranco de Los Amanaderos nos desplazamos hasta Riodeva, el camino más fácil y con mejor carretera es por la N-330, la carretera de Cuenca, en el kilómetro 275 aproximadamente está el cruce hacia la población de Riodeva. Aunque nosotros accedimos desde Camarera de la Sierra, desde donde existen dos posibilidades; por pista de tierra, pasando por la Fuente Matahombres o por asfalto, por una carreterilla local. Nosotros tomamos la segunda opción, pues desconocemos el estado de la pista y, debido a las fuertes lluvias del día anterior a nuestra excursión, preferimos no arriesgarnos. La carretera es estrecha pero agradable, alcanzando bastante altura y con unos paisajes impresionantes.






Riodeva es un pequeño pueblo de la Comarca de Teruel, en las estribaciones de la Sierra de Javalambre, en el límite de la provincia, lindando con el Rincón de Ademuz de la Comunitat Valenciana.

Su trazado urbano nos revela su pasado hispanomusulmán, está situada en un cerro a 967 metros sobre del nivel del mar y rodeada de naturaleza.


En Riodeva se halla una de las sedes de Dinopolis, Titania, en sus inmediaciones se han encontrado importantes restos paleontológicos, entre los que destaca el Saurio más grande de Europa, el Turiasaurus Riodevensis.




Una vez en la población y después de dar un breve paseo por ella, nos dirigimos a Los Amanaderos.

Existen dos accesos, uno que nos lleva a la parte alta del barranco y el otro a la parte baja, al Molino Montereta, en el que esta ubicado el centro de interpretación de Los Amanaderos, señalizado como CIREA (Centro de Interpretación del Río Eva y los Amanaderos) y que en nuestra visita estaba cerrado. Ambos accesos están señalizados y se encuentran en la «circunvalación» de Riodeva.

Siguiendo las indicaciones de Los Amanaderos y después de unos 8 km. por pista de tierra, llegamos a la cabecera del barranco y al Salto de las Yeguas. En este lugar hay espacio para dejar los coches, paneles informativos, mirador, escaleras para acceder a la parte baja de la cascada, el acceso a las otras y las marcas blancas y rojas del sendero GR 8.




El nombre del paraje, Los Amanaderos, es un término aragonés que hace referencia a las surgencias de agua.

El recorrido desde el Salto de las Yeguas hasta el Molino Montereta, es de unos 6 kilómetros, en el que se descienden o asciende, según en la dirección en la que se realice, unos 500 metros y que coincide con el trazado del GR 8, el cual debemos de seguir para no perdernos.

Para comenzar la excursión desde el Molino Montereta, hay que seguir desde la circunvalación del pueblo, la indicación de CIREA, a 1,5 km más o menos dejar el vehículo en el lugar señalizado como «Parking Municipal», después de aquí el camino está prácticamente engullido por la vegetación y atravesado por el mismo río. Desde el parking al molino hay unos 20 minutos caminando río arriba, siguiendo las indicaciones del GR 8 dirección Amanaderos-Camarena.


En uno de los paneles situado en la cascada de las Yeguas se puede leer lo siguiente:

«El paraje de Los Amanaderos ocupa una situación privilegiada dentro de la geografía turolense y aragonesa en cuanto a belleza y pintoresquismo de sus cascadas. Así, saltos como el de las Yeguas, las Ninfas o el de la Virgen Blanca se sitúan en un nivel estético próximo al de otros lugares tan afamados en nuestra comunidad como el Monasterio de Piedra o el Valle de Ordesa».



                                               
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 Minas de Azufre de Libros
 Cañete, Cuenca

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martes, 11 de junio de 2013

Siurana, Priorat de Tarragona


Otro de los lugares emblemáticos en la Comarca del Priorat que visitamos en nuestra última escapada por estas tierras, fue Siurana.

Siurana está situada a 737 metros sobre el nivel del mar, sobre un brazo pétreo que domina el valle del rio Siurana y el de Cornudella.





Siurana fue el último bastión sarraceno en ser conquistado en Cataluña y su asedio dio origen a una leyenda: La reina mora Abdelazia, hija del señor de Siurana, prefirió saltar al abismo con su caballo antes que caer prisionera. El caballo, al ver el impresionante abismo intentó pararse, pero el impulso era tal que se precipitaron al vacío. Cerca del precipicio aún puede verse la marca de la herradura del animal hecha en la roca cuando intentó frenar. El lugar es conocido como El Salto de la Reina Mora.





Siurana es un pequeño pueblo con encanto, que si no está en el top de los pueblos más bonitos de España opinamos que debería estarlo. Con casas de piedra de arquitectura popular de montaña, rehabilitadas y muy cuidadas, conservando incluso algunas de ellas arcos de origen medieval en puertas y ventanas. Calles empedradas, restos de la fortaleza sarracena, situada en la entrada del pueblo, la iglesia románica de Santa María, tan bella como sencilla, y rodeado de vertiginosos precipicios de fama internacional en el mundo de los escaladores, a sus pies, un pantano que recoge las aguas del río Siurana, afluente del Ebro, en el que se puede practicar piragüismo, kayak, etc.


Basta con asomarse al precipicio que la circunda para comprender por qué Siurana fue tan inexpugnable durante siglos.




La carretera de acceso también es de vértigo, no muy ancha, con curvas muy cerradas y pendientes pronunciadas.



Siurana es conocida, además de por sus vías de escalada, hay más de mil en sus alrededores, por su aceite de oliva virgen con Denominación de Origen Protegida Siurana.




Si os gustan los puentes medievales hay uno muy interesante cerca de Siurana. Saliendo de Cabacés en dirección a la Bisbal de Falset. Esta construido con sillares y asentado sobre la roca, en él aun se aprecia las marcas de los canteros, se trata del puente viejo de Cabacés sobre el río Montsant.


Sin duda alguna la Comarca del Priorat ha sido para nosotros todo un descubrimiento al que esperamos volver.


                             


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lunes, 3 de junio de 2013

Vía Verde de Ojos Negros

Teruel-Castellón-Valencia


La Vía Verde de Ojos Negros recupera el antiguo trazado ferroviario que unía las Minas de Ojos Negros de Teruel, con la industria siderúrgica del puerto de Sagunto de Valencia, y lo transforma en un atractivo turístico- lúdico- deportivo para disfrute de los que la transitan, tanto en bicicleta, caminando o a caballo. Con paisajes fascinantes de naturaleza, atravesando pueblos con encanto, siendo en estos momentos la Vía Verde más larga de la península Ibérica.





Ya son varias las ocasiones en las que hemos transitado por esta antigua vía férrea, siempre en primavera, comenzando en diferentes lugares y accediendo a ella de diferentes formas; la más complicada, en tren. La más fácil, con algún vehículo de apoyo. En la actualidad sabemos que empresas como Esport Actiu dispone de un servicio de remolque de bicicletas.

Siempre la hemos realizado en sentido descendente, o sea, dirección Ojos Negros → Sagunto, aunque el nivel acumulado es de bajada no quita que haya subidas pronunciadas, en su mayoría tramos en los que el trazado original se ha perdido por alguna causa, como solaparse con alguna carretera, sustituyéndolo por un desvió.

En la última ocasión, que la recorrimos con unos amigos y con nuestras camisetas personalizadas, la comenzamos en las inmediaciones de Albentosa, un poco antes del kilómetro 103 de la vía minera, dejando nuestros vehículos cerca de la estación de Renfe.





Al poco de comenzar encontramos el primer túnel, y nada más salir de él el espectacular viaducto de Albentosa, impresionante obra de ingeniería de siete arcos y 179 metros construido para salvar el foso natural del valle río Albentosa, desde el que se divisan el resto de viaductos, tiene varios.





Continuamos pedaleando entre campos de cultivo y con las cumbres de la Sierra de Javalambre a nuestra derecha y las de Gúdar a la izquierda, incluso se divisa el Pico de Peñagolosa a lo lejos, cota más alta de la Comunidad Valenciana.

Llegamos al altiplano de Barracas, pequeña población lanzadera de muchos valencianos que transitan esta Vía Verde y que acceden a ella en tren. Desde aquí, y después de pasar por uno de los desvíos a los que nos referíamos anteriormente entre los inmensos generadores de energía eólica, emprendemos un agradable descenso que nos lleva de los 990 m. de altitud aproximadamente en los que se encuentra Barracas, a los 632 m. de Caudiel. Habremos bajado el Puerto del Ragudo y entrado en la fértil vega del río Palancia.

A Caudiel se accede después de pasar, a nuestro modo de ver, uno de los tramos con más encanto de la ruta, una trinchera con mucha vegetación y que nos adentra en un túnel muy húmedo. Al otro lado, una rampa muy pronunciada da acceso a la población y
 a un área de descanso con ducha incluida, construida por el taller de empleo.





Seguimos rodando entre campos de cultivo, ahora con las Sierras; Calderona en un lado y de Espadan en el otro. El paisaje va cambiando y sorprendiéndonos con su belleza.







Llegamos a Jérica, aquí la Vía Verde pasa por el centro de la población, un punto ideal para el avituallamiento o el reposo. 

En el siguiente tramo lo más destacable es el mirador que hay en el kilómetro 159, lugar ideal para contemplar las vistas del pantano del Regajo, embalse del río Palancia.

La siguiente población, Navajas, es otro punto estratégico, tanto por las posibilidades de servicios que posee, como por el bonito paraje del Salto de la Novia, que bien merece salirse de la ruta para conocerlo. 


Al llegar a Altura el trazado vuelve a desviarse, haciendo un trayecto un poco extraño pero señalizado en todo momento, pasando por el Parque Municipal, junto al Camping, estupendo lugar para hacer un alto en el camino; con buenas sombras, fuente y restaurante.

De nuevo en el trazado original de la vía encontraremos las indicaciones para desviarnos a las ruinas de la Cartuja Vall de Crist, visitable solo con cita previa, y a la Masía de San Juan, una masía fortificada y rehabilitada para el turismo rural.


Circulamos ahora entre pinos y plantaciones de jóvenes naranjos, con una mezcla de aromas de pino y azahar. Al lo lejos se divisa la ciudad de Segorbe, capital de la comarca.



De nuevo el trazado original se ha visto engullido, un desvió poco agraciado junto a la autovía nos lleva por el barranco de Mata Burros, con fuertes pendientes.
Pasado este mal tramo y después de atravesar la autovía por debajo, continuamos entre campos, en su mayoría de naranjos floridos por la época en la estamos y con un verde intenso, llegando a Algimia de Alfara y Alfara de la Baronía, fin de nuestro trayecto. 

Aunque la Vía Verde continua hasta Torres Torres lo recorreremos en otra ocasión, en esta, la "furgoneta escoba" nos espera para remontarnos y recoger nuestros vehículos que se quedaron en tierras turolenses. Nos vamos a por nuestro premio al Restaurante del Hotel los Maños, en el que nos esperan, además de la ducha, unos cuantos amigos con los que compartir una agradable comida y las impresiones de lo que, para nosotros, ha sido toda una hazaña.



                         

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Vía Verde del Irati                                          
                                         
Vía Verde Val de Zafán