miércoles, 8 de abril de 2015

Cartagena, Murcia


Cartagena, Puerto de Culturas, Donde el Mediterráneo escribe la historia” este era el eslogan con el que se promocionaba turísticamente la Ciudad de Cartagena y es que por ella han pasado todas las civilizaciones.




Poblada desde hace más de 2.500 años, la villa fue fundada y refundada sucesivamente por mastienos, cartagineses, romanos, bizantinos, árabes y cristianos. Codiciada a lo largo de los siglos por su importante puerto de mar, los diferentes pueblos que por él pasaron, fueron haciendo de esta ciudad una verdadera amalgama, mezcla de culturas y civilizaciones que dejaron una huella imborrable de su paso.





Mastia, la llamaron los Mastienos. El caudillo cartaginés Asdrúbal la fundo con el nombre de Qart-Hadassat (Ciudad Nueva). Más tarde, tras ser conquistada para Roma por Publio Cornelio Escipión, fue llamada Carthago Nova. Tropas bizantinas del Emperador Justiniano tomaron la ciudad y la convirtieron en la capital de la provincia de Spania…




Comenzamos la visita turística, a nuestro aire, subiendo al cerro de la Concepción para, desde su mirador, tomar un primer contacto visual con la ciudad y su bahía, el ascenso se puede realizar con el Ascensor Panorámico, situado en la calle Gisber. Desde lo alto se observa perfectamente el teatro romano que se asienta en las faldas del cerro, aprovechando el desnivel de la colina para su graderío, teatro que fue descubierto no hace mucho de forma casual. Junto a él los restos de la antigua catedral. También desde lo alto, en este caso desde el ascensor y su pasarela, se ven los restos, al otro lado de la calle, de la antigua Plaza de toros y del Anfiteatro Romano. En el cerro de la Concepción además se puede visitar el Refugio- Museo de la Guerra Civil, galerías excavadas como refugio antiaéreo con capacidad para albergar a 5.500 personas.





Continuamos caminando y tras pasar el portal de la calle Gisber bordeamos la Muralla de Carlos III por el paseo de Alfonso XII, hasta llegar a la Plaza del Ayuntamiento, en los bajos de este bonito edificio está situada la oficina de información turística. En la misma plaza se ubica el Museo del Teatro Romano, puerta de acceso al mismo y donde se reúnen las piezas halladas durante las sucesivas excavaciones. 





Nos adentramos por la calle Mayor, donde conviven comercios con magníficos edificios modernistas, Casa Cervantes, con los típicos miradores blancos cartageneros, el Casino, la Casa Llagostera, El Gran Hotel, con una vistosa cúpula, edificios que salpican la ciudad y nos recuerdan la importancia de su pasado industrial. En los aledaños de la calle Mayor y la Plaza del Ayuntamiento hay números locales de tapeo, en especial la calle Cañón, en donde se suceden los locales uno tras a otro y donde nosotros sucumbimos, en el callejón de San Isidoro, en concreto en Theatrvm, con frituras servidas en cucuruchos de papel, habíamos leído criticas en 
Tripadvisor, no nos defraudo.



A la mañana siguiente nos embarcamos a primeras horas en el barco turístico, catamarán que con una velocidad media de 9 nudos, nos pasea por la bahía de Cartagena, duración 1h.+-, con la posibilidad de desembarcar en el Fuerte de Navidad, barco y fuerte, duración 2h. +- . Desde el barco se obtiene una visión diferente de la ciudad, acompañado de una locución en varios idiomas, nos descubre todos los rincones de la dársena natural de la ciudad.





Desembarcamos en el Fuerte de Navidad, a pie de pasarela nos espera una guía que comprueba nuestros billetes y nos acompaña hasta el patio de armas de la fortificación, allí, otro guía nos explica la historia y los entresijos del Fuerte y nos invita a ver un audiovisual, dejándonos visitar el Fuerte a nuestro libre albedrío. De retorno al embarcadero nos podemos acercar hasta el Faro de Navidad.




De nuevo en la ciudad nos dirigimos al Museo Nacional de Arqueología Subacuática, en el que podemos ver desde ánforas y monedas de diferentes tipos y épocas, hasta los restos de un barco fenicio e incluso, el recuperado cargamento del buque Nuestra Sra. de las Mercedes, fragata de la Armada Española que naufragó en el Atlántico tras el ataque de la armada inglesa, cuando transportaba caudales y efectos de la Real Hacienda de América a la Península. Encontrado por una empresa de “cazatesoros” y que, después de un largo litigio, han sido devueltos a su legítimo dueño, el Estado Español.





Nos adentramos de nuevo en la ciudad, en dirección al Foro Romano, Avgusteum, de camino nos topamos con la Confitería Sánchez, en la calle Medieras, en la que, dejándonos aconsejar por la dependienta, compramos algunos de los pasteles típicos de la ciudad, Pastel de Carne típico de Cartagena, Pastel Murciano y Pastel de Cierva, dulce y salado, y también, siguiendo el consejo de una cliente, adquirimos unos “Exploradores”, un pastelillo de pequeñas dimensiones dulce por fuera y salado por dentro, relleno de carne picada, exquisito.





Nos quedaron lugares en el tintero para futuras visitas, el Museo Naval, en que se encuentra el submarino de Isaac Peral, que solo vimos a través de los cristales. Los restos de la Muralla Púnica y su centro de interpretación. La Torre Ciega y la Columnata Romana. Muchos de los baluartes que salpican la bahía, como la Batería de Castillitos, y muchas de las casas modernistas.





Lejos quedan los días en los que Cartagena, era un destino obligado para los reclutas de reemplazo que debían cumplir con la patria en el Servicio Militar Obligatorio, la controvertida “Mili”, añorada por unos y odiada por otros ¿Quién no ha tenido un amigo, primo o novio que hizo la mili en Cartagena, en la Marina?





A día de hoy Cartagena es una ciudad abierta al visitante con mucho que ofrecer, sin dejar de lado su pasado militar todavía muy presente.
                               
Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
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viernes, 3 de abril de 2015

Ruta por las Batuecas y Peña de Francia, Salamanca


AUTOR: J.L.V.A.


Esta vez tocaba super-ruta, es decir, de las largas y por tanto le corresponde un super-relato, así es que aviso ya de entrada a los lectores para que vayan prevenidos en cuanto a tiempo y ganas.




Prefiero contar la “aventura” cuando se tiene reciente pero con la suficiente demora temporal que permita obviar los detalles que menos me hayan impactado. De esta manera, los posos que dejan las vivencias serán aquellos que se van a recordar aunque pasen muchos años. Por poner un ejemplo, Mogarraz, un pueblo con cierta fama, es verdad que puede ser más auténtico que La Alberca, éste más enfocado al “turismeo”, pero también resulta más aburrido y lo único que lo diferencia del resto es que tiene sus fachadas salpicadas de fotos antiguas de los lugareños, extraídas del archivo local, consecuencia de un peculiar proyecto, Retrata-2, sobre unas planchas metálicas de buen tamaño.




Pero la primera parada, brevísima, había sido en los 4 postes de Ávila, buscando quizá una iluminación imposible al amanecer así es que tuve que continuar la ruta, algo decepcionado. La siguiente parada fue en Villanueva del Conde, un pueblo chiquito y muy majete, con una amplia plaza y una bien plantada iglesia. La razón de mi parada era meramente logística: necesitaba de ese pan de pueblo recién hecho para acompañar al salchichón ibérico que me iba haciendo guiños todo el viaje, pero no pudo ser, un amable ciclista me explicó que no había suficiente demanda para sustentar una panadería.




De ahí a Mogarraz, donde el pan lo llevaban a las 10 desde otro pueblo, según pudieron explicarme entre un mudo por señas y un viejito desde una terraza y faltaba más de media hora. La arquitectura tradicional de esta zona es muy bonita pero está mezclado lo auténtico con lo meramente decorativo, es decir, fachadas imitando a lo tradicional. Y de Mogarraz a La Alberca, “capital” de las Batuecas, importante núcleo turístico, con campings, urbanizaciones de apartamentos, casas rurales e incluso varios hoteles de buena pinta. Tiene un par de largas calles medio peatonales con los típicos comercios enfocados a turistas, de regalos, artesanía y gastronomía variada (dulces, quesos, pimentón, miel, embutidos, jamones, hornazos y muchos etceteras …). Y pude contar hasta cuatro panaderías. En la primera que entré porque olía a gloria bendita, lo estaban haciendo, con masa madre según me explicó la señora y me emplacé para recogerlo al regreso pero sin embargo en la siguiente panadería sucumbí a la tentación porque el salchichón y mi estómago no estaban dispuestos a esperar más. Como era Lunes Santo, todo el pueblo se estaba afilando los dientes a la espera del turista ocasional. La plaza de La Alberca constituye por sí sola la estampa auténtica que representa a toda esta región de Las Batuecas.



Me gustó también un pequeño y coqueto puente sobre el río y me sorprendieron sus aceras, hechas con grandes bloques de piedra. Y me encantó cruzarme con una viejecita ataviada con las ropas típicas, cargada de humildad, limpieza y elegancia. En la puerta de la iglesia se encuentra la escultura de un cerdo de tamaño medio hecha por una escuela de aprendices del lugar y que supone de facto el icono donde todo el mundo se hace la foto de rigor. En varios pueblos pude observar la existencia de una pequeña ermita, llamada del humilladero, cuyo significado os dejo que consultéis en google para no darlo todo hecho, jeje.




El siguiente objetivo era la Peña de Francia (Francia es la sierra y Francia es el río), erguida montaña que se observa desde muchos kilómetros a la redonda que alberga un santuario y una estación repetidora. Desde el desvío son 12 km de subida por una amplia carretera (suben los autobuses del Imserso) que garantiza unas vistas excepcionales en todas direcciones. Por cierto que la virgen aquí también es morenita. Aunque el viento soplaba con ganas tuve que agradecer lo limpio de nubes que estaba el cielo porque a mi lado una pareja comentaba que de cinco veces que habían subido nunca habían podido ver la linea del horizonte. El santuario, nada especial por dentro, pero colosal por fuera, era visitable y gratis. También, bajo un curioso monolito de gran tamaño, había excavada una especie de trinchera subterránea que se convertía en una balconada sobre el vacío.






La siguiente parada fue en San Martín del Castañar, por recomendación de un viajero, otro pueblo fiel representante de la arquitectura de la zona donde me di un paseo callejero porque el coche había que dejarlo en la entrada. Me gustó su iglesia. Como anécdota diré que había muchas golondrinas y también me sorprendió un señor fabricándose macetas en madera a base de 5 tablillas.







Tras subir el puerto del Portillo, cargado de silencio y buenas vistas, toca una increíble bajada con quince o veinte revueltas en plan Alpe D'Huez, y ya abajo se llega al Monasterio del Santo Desierto de San José de las Batuecas (en rehabilitación), curioso nombre con un no menos curioso cartel en la entrada de su fachada coronada con un árbol en su cúspide. A destacar un paseo fluvial de unos cientos de metros desde el aparcamiento (ojo que hay dos parkings, uno de unas 15 plazas y otro el doble de grande, algo más lejano) hasta el monasterio que discurre paralelo al río de forma que se circula encajonados en madera cual cabestros en San Fermín, con bancos en el trayecto y hasta merendero con fuente.




Ya en pleno valle de Ambroz, llegué a Hervás, otro pueblo recomendado, a eso de las 4 de la tarde. Aunque lo intenté hasta en 3 sitios, me resultó imposible comer, ni de menú, ni de carta: unos cerraban, otros se les había acabado todo, vamos que ni aperitivo me pusieron. Ya hablaré de ellos en Tripadvisor. Supuestamente lo destacable de este pueblo era su barrio judío. Había muchos turistas dando vueltas, pero a mí me decepcionó, no sé, quizá porque estaba sin comer. En la iglesia andaba medio pueblo faenando y limpiando con vistas a las inmediatas procesiones.


Desde Hervás sale una vía que comunica con el valle del Jerte subiendo por el puerto de Honduras. Son 17 km. de subida y otros tantos de bajada por una muy peligrosa carretera, con buen firme pero muy estrecha que obliga a parar al cruzarse dos coches pues el ancho de la vía es menor que la anchura de los dos vehículos luego alguno de los dos se tiene que salir al minúsculo arcén. Aprovechando de mi experiencia me puse a chupar rueda de otro coche que me iba abriendo camino y aunque intentó distanciarme acelerando en las rectas con visibilidad, luego le tocaba frenar en las curvas y así fuimos todo el trayecto haciendo el muelle.




Ya en el Valle del Jerte, congestionado el tráfico por las obras del desdoblamiento de la carretera, subí a El Torno, pues tenía pendiente de un viaje anterior visitar el Mirador de la Memoria, con una preciosa vista y 4 esculturas humanas en recuerdo de nuestra guerra civil.






Y de ahí a Plasencia, con la obligada visita al Succo y al Tentempié, donde disfruté de un espléndido zorongollo (ensalada de pimientos asados, ventresca de atún, ahumados de salmón y bacalao, decorado con berros, manzana, fresas y vinagreta de módena y con mucha cebollita) y algo más que me reservo. Terminé viendo la procesión, felicitándome de ser solo espectador al ver como salían echando el bofe y sudando los nazarenos en cada cambio de grupos y pese a la frecuencia de los mismos. Quedé citado con una hamburguesa de retinta para el próximo jueves y para tomarme el cafelito en el parador que esta vez no hubo tiempo.



Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
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viernes, 6 de marzo de 2015

San Juan de Gaztelugatxe, Bermeo



Cuenta la leyenda que por la senda de más de 400 peldaños que llega a la ermita, subió San Juan Bautista, y por eso, el 24 de junio de cada año, aquí se realiza una alegre y entrañable fiesta. En el año 1334, el rey Alfonso XI de Castilla, tras un mes de asediar a siete caballeros vizcaínos, que con osadía y serenidad resistieron en el islote, tuvo que emprender la retirada, a pesar de tener un ejército bien adiestrado y equipado. Pero, el peñón de Akatz y la Ermita de San Juan tienen muchas más historias, de trapicheos, de piratas, de luchas y de naufragios provocados por las fuertes tempestades. Para naufragios el que le sucedió a un barco perteneciente a la escuadra que llevo Felipe, aun príncipe, desde Flandes a Laredo, y que se desmantelo casi por completo entre el peñón de Gaztelugatxe y el islote Aretxe, haciendo pasar al monarca un mal momento.



La Ermita, ha sufrido varios incendios y saqueos a lo largo de la historia, como el producido por Francis Drake, y tantas veces como ha sido destruida a vuelto a ser levantada. La última remodelación tuvo lugar en 1980, debido al acto vandálico de unos impresentables que solo dejaron en pie las cuatro paredes exteriores.





A día de hoy la ermita se conserva gracias a una Comisión de Voluntarios de Bermeo que, con frío o calor, con lluvia o viento, se dan cita en ella las mañanas de los sábados para realizar trabajos de restauración y de conservación y también, porque no, de guías excepcionales, como lo fueron en nuestro caso.

Nos explicaron detalladamente los daños sufridos por la caída de un rayo en la ermita en noviembre pasado (2014) y de los estragos que hacen los temporales cada año, también de las dificultades con las que se topan con las diferentes administraciones (Ayuntamiento, Diputación, Costas, Obispado).  Todo donativo es bien recibido e invertido en mantenimiento y mejoras.






El paraje es el segundo monumento más visitado de la provincia de Bizkaia, detrás del  Museo Guggenheim.




Para la visita lo más conveniente es dejar el vehículo en el aparcamiento del restaurante Eneperi, al que se llega por la carretera Bermeo- Bakio la BI-2101,  ya que el camino de acceso señalizado comienza en su puerta, tiene mucha pendiente, por lo que se recomienda calzado de montaña. El primer tramo hasta el mirador esta acondicionado, (hormigón impreso y barandillas), el siguiente tramo es por una senda agreste. Otra opción, un poco más larga pero quizá más cómoda, es acceder caminando por la carretera de acceso restringido a vehículos no autorizados. Con cualquiera de las dos opciones llegaremos hasta el puente del islote que lleva al pie de la estrecha escalera de 241 escalones, que nos conducirá hasta la Ermita de San Juan de Gaztelugatxe.




Dice la tradición, que una vez arriba, hay que tocar tres veces la campana de la Ermita, para que se cumpla un deseo, llamar a la buena suerte o para ahuyentar los malos espíritus.




Los barcos de pesca bermeanos cuando salen a faenar en las largas campañas de bonito, suelen realizar varios giros a babor y estribor para que el santo les de suerte, y lo mismo cuando se inaugura un barco.




En 1963 se colocó en el fondo del mar una imagen de la Virgen de Begoña, patrona de Bizkaia, se encuentra a diez metros de profundidad y es uno de los lugares más buscados por los submarinistas de la zona. Todos los años se realiza una ofrenda floral a la Virgen.





Bello y frágil a la vez por su ubicación, Gaztelugatxe es uno de los enclaves más admirado de la Costa Cantábrica.





Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
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jueves, 5 de marzo de 2015

Mirador Salto del Nervión



Llegamos al mirador del Salto del Nervión tras una caminata sobre nieve de aproximadamente 3km. desde el aparcamiento situado junto a la carretera, entre los kilómetros 3 y 4 de la BU-556, carretera que une las localidades de Berberana y Orduña y que es el acceso más cómodo al Monumento Natural del Monte Santiago.


Aparte del aparcamiento la zona está dotada de mesas de picnic y paneles informativos de rutas y senderos.


El acceso hasta la Casa del Parque (3km +- desde la carretera), se puede realizar en vehículo si la climatología lo permite, previo pago de 3€ por turismo, habiendo varios aparcamientos autorizados a lo largo del recorrido. Algo que en nuestra visita no fue posible debido a la cantidad de nieve caída en días previos, por lo que no nos quedo otro remedio que caminar hasta el Mirador del Salto del Nervión.


Un Monumento Natural es un espacio en el que se protegen formaciones geológicas, yacimientos paleontológicos y demás elementos que reúnan un interés especial por la singularidad o importancia de sus valores científicos, culturales o paisajísticos.


El paisaje de Monte Santiago destaca por su frondoso hayedo, que se extiende hasta los cortados calizos, donde se localiza el Salto del Nervión, una bella y espectacular cascada de 300m. de altura, el salto más alto de la península Iberica y una de las cascadas más grandes de Europa Occidental, con forma de cola de caballo, cuya agua desemboca en el valle de Délica.



A lo largo de la pista se disfruta del hayedo que atraviesa, podemos ver varias charcas de anfibios señalizadas, zonas de aparcamientos, la Casa del Parque (centro de interpretación del monumento), la fuente de Santiago, las ruinas del monasterio de Santiago Langreriz, la lobera, un par de refugios techados (bancos bajo techo) y desde el mirador se puede disfrutar de los cortados calizos y de las aves que en ellos habitan.


A pesar del gran esfuerzo que supuso caminar en esas condiciones tan adversas, con un clima cambiante, ya que en el trayecto; nevó, granizo, hizo viento, llovió, hubo niebla y salió el sol, hemos de decir que gracias a que íbamos bien equipados disfrutamos mucho del paisaje, del camino y del salto en especial, ya que es una cascada que aflora después de lluvias y deshielo, como en este caso.


 El acceso al monumento en temporada alta, puentes y fines de semana está regulado con el fin de preservar los valores del Monumento Natural y mantener el estándar de calidad de la visita, el resto del año tiene un horario de acceso de vehículos.


 A quien pueda interesar, dado lo cambiante del caudal, facilitamos la fecha de la excursión: 27 Febrero 2015



Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
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miércoles, 4 de marzo de 2015

Puente Colgante de Bizkaia




El puente Colgante de Bizkaia fue el primer puente transbordador mecánico construido en el mundo.

La necesidad de conectar los márgenes de la desembocadura del Nervión, en un punto donde la navegación era importante y los mástiles de los grandes barcos que se dirigían ría adentro hacia el Puerto de Bilbao impedían la construcción de un sistema  de puente tradicional, despertó la imaginación de su diseñador que, desafiando  los 160 metros de distancia entre ambas orillas, creo este espectacular puente.




El proyecto data de 1880, siendo Alberto de Palacio el inspirador y promotor de este portento de hierro, cuya construcción fue posible en parte gracias a la capacidad técnica de Ferdinand Arnodin, discípulo de Eiffel.




El puente fue inaugurado a finales del siglo XIX,  el 28 de julio de 1893, tras tres años de obra.




A partir de esa fecha muchos otros puentes de este estilo fueron levantados en distintas partes del mundo.




Declarado Monumento Histórico, está considerado como el más destacado representante de la Era industrial de España y está declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO desde 2006.




El Puente de Bizkaia también es conocido como Puente Palacio, Puente Colgante y Puente de Portugalete.

En la actualidad el puente sigue funcionando a diario, cumpliendo con su cometido de trasladar, tanto a viandantes como vehículos, de un lado a otro de la ría, uniendo el barrio de Las Arenas de Getxo con Portugalete y viceversa.




El billete ordinario de la Barquilla es de 0,35€ por persona y 1,35€ para turismos, está operativo los 365 días del año, día y noche, variando el precio según la franja horaria, el billete de peatón se compra en las maquinas expendedoras y directamente a bordo en el caso de los vehículos y sus ocupantes. También existe la posibilidad de hacer una visita turística a la Pasarela Monumental que incluye: subir en ascensor a la pasarela, atravesarla cruzando al otro lado de la ría, bajar de nuevo en ascensor  y volver a cruzar con la Barquilla. En este caso el precio es de 7€ por persona, 9€ con audio-guía. Se puede acceder indistintamente desde cualquiera de los dos márgenes y las entradas se compran en las tiendas que el Puente tiene en ambos lados de la ría.





Se puede realizar saltos de goming en fechas concretas y reservando plaza con antelación.


Si deseáis ampliar información: http://www.puente-colgante.com/index.php/es/




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miércoles, 4 de febrero de 2015

Alcalá de la Selva y La Virgen de la Vega




Queremos presentaros el lugar en el que, desde hace años, pasamos ratos de nuestra vida. Un pueblo de unos 500 habitantes que en verano se multiplica por diez, pero, en el que aún así, se puede llegar a pasear y no cruzarse con nadie.





Entre los muchos atractivos que tiene la provincia de Teruel ocupa para nosotros un lugar especial la localidad de Alcalá de la Selva. Población situada en plena Sierra de Gúdar, a más de 1400 m., donde la nieve tiene papel importante por su proximidad a las pistas de esquí de la vecina localidad de Valdelinares. Aparte de la actividad invernal, en verano, son muchas las familias que la eligen para disfrutar de largos periodos vacacionales o fines de semana, como en nuestro caso.
Al acercarnos por la carretera Alcalá de la Selva aparece colgado sobre montañas, con su Castillo en lo alto de la roca, restaurado no hace mucho, dando al enclave un cierto aire de paisaje agreste que contrasta con la suavidad de la Vega, un valle de verdes prados, campos de cereal y choperas, donde el tiempo parece detenerse, transformando la dureza de estas tierras para las gentes que las habitan, en parajes de ensueño para los que las visitamos por placer, en busca de tranquilidad y sosiego.




Alcalá de la Selva tiene en las pistas de esquí y en su barrio de la Virgen de la Vega, unos atractivos turísticos que raramente suelen encontrarse juntos, imán que atrae a miles de visitantes ocasionales y a muchas familias que, cuando el turismo en España no era más que una posibilidad ilusionadora, ya venían a estos parajes para disfrutar del clima y todo lo que esta localidad ofrece. El paso del tiempo no ha hecho más que consolidar estas posibilidades turísticas, incrementando las ofertas en alojamientos de todo tipo, sobre todo en la Vega, en la que se puede pernoctar con todas las comodidades que hoy exigimos los viajeros; disfrutar de la gastronomía de la zona, sabrosos jamones, rico cordero, excelente cecina, la perdiz, las truchas, sopas, cocidos y los dulces típicos.







Las visitas en cualquier época del año son interesante por lo cambiante del paisaje, en invierno ver esta inmensidad de paisaje cubierto de nieve, ofrece 
tranquilidad al espíritu. 







En verano, cuando en la costa el calor es agobiante, aquí se disfrutan de unas agradables temperaturas con noches frescas y días soleados, sin agobios ni tensiones, pero con la animación suficiente para no aburrirse, pues quien busca diversión y marcha la encuentra.

Disfrutar de excursiones diarias o simplemente dar largos paseos a la sombra de las grandes árboles que festonean los caminos y sendas, como la senda fluvial que va desde la Vega hasta los pies del castillo o viceversa. 



Disfrutar de paseos en los que echar un trago de agua fresca en algunas de las fuentes de manantiales libres de cualquier asomo de contaminación, o algo tan simple, como respirar a pleno pulmón, este aire saludable que llega cargado de aromas y fragancias de plantas silvestres.

En cuanto a monumentos Histórico-Artísticos destacar el Santuario de la Virgen de la Vega, del S.XVIII, muy bien conservado, el Humilladero, en la entrada del pueblo, el Castillo y la Iglesia Parroquial, de monumental portada.

El Castillo, de origen musulmán, es el que da nombre a la localidad, Al- Qala, la fortaleza, reconquistado por Alfonso II quien lo donó a la abadía francesa de la Gran Selva, de ahí el nombre, Alcalá de la Selva.

Por muchas historias ha pasado este castillo, en la actualidad es de titularidad municipal, en él se están llevando acabo labores de excavación y restauración, con el visto bueno de Patrimonio Nacional.





El acceso hasta Alcalá de la Selva es cómodo, llegando por la A-23, Autovía Sagunto-Burgos, la Autovía Mudéjar, y dejando esta en la salida que nos lleva primero hasta la monumental Mora de Rubielos, y siguiendo por la carretera A-228 (18k m)subiremos el puerto de San Rafael de 1560 m., por carreteras en buen estado, disfrutando del paisaje que nos acompaña y nos hace el trayecto muy agradable, con el olor a monte que impregna el ambiente.

Una ruta alternativa más corta, si nuestro destino o procedencia es Teruel, es utilizando carreteras locales de poco trafico, mucho paisaje y menos Kilómetros.

Desde Alcalá de la Selva nos dirigiremos hacia la localidad de Cedrillas, por la TE-V-8204 (16km) y de esta, por la carretera que une Cantavieja con Teruel, la A-226, pasando por el puerto de Cabigordo 1552m. (37km). Entrando a Teruel por la carretera de Alcañiz.


Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
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