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viernes, 25 de julio de 2014

Vía Verde del Mar, Castellón

Ruta Cicloturística de alto valor Paisajístico


Las Vías Verdes son rutas que discurren sobre trazados ferroviarios en desuso que han sido sometidos a transformaciones para permitir al visitante disfrutar del entorno natural y cultural de las zonas por donde transitan, conjugando cultura, naturaleza, educación y deporte.


5,7 Kilómetros es el recorrido total de esta ruta, Vía Verde del Mar, que une las localidades de Oropesa del Mar y Benicàssim por el antiguo trazado del ferrocarril. El recorrido transcurre íntegramente por el litoral, en una zona muy abrupta, toda ella de acantilados y con importantes desniveles. Estas dificultades se salvaron abriendo trincheras y tutelando en las montañas más altas, consiguiendo un trazado casi totalmente llano.


El poco desnivel existente la hace ideal tanto para peatones como para ciclistas, siendo un lugar muy frecuentado por vecinos de ambas poblaciones. 

La cercanía al mar de esta ruta supone una buena oportunidad para disfrutar del litoral en un precioso paisaje. 

Os la describimos en el sentido del Km. 0 hasta el 5,7. Benicàssim- Oropesa.

Comenzamos la ruta en las inmediaciones del Hotel-Termas Marinas El Palasiet, justo donde se situaba el antiguo apeadero, ahora desaparecido, y desde donde hay unas bonitas vistas del litoral y playas de Benicàssim.

El primer tramo discurre por la zona de Playetas, donde existe la posibilidad de darse un baño en la playa. Pasado este punto avistamos la torre vigía de la Colomera, justo antes de pasar por el cortado de la roca.


Pasados dos kilómetros llegamos a la torre de la Cordá, de arquitectura y época similares a la anterior. Esta torre esta restaurada y se puede acceder a su terraza, desde la cual hay unas vistas magníficas de la costa - Visita gratuita. En verano los viernes de 11h. a 13h. el resto del año previa cita en la oficina de turismo de Oropesa; teléf. 964 312 320 o turismo@oropesadelmar.com- Posee aparca bicis en las inmediaciones.

El último tramo de la ruta consiste en un túnel de 600 metros iluminado. Nada más salir del túnel se disfruta de la bonita vista del puerto deportivo de Oropesa, junto a él, dos pequeñas calas en las que darse un baño. A unos cien metros finaliza esta ruta en un pequeño parque con pinos y mesas de picnic.

Por unos metros el trayecto transcurre en paralelo con el actual trazado ferroviario.


Durante la ruta hay una serie de paneles informativos sobre la flora; zonas de descanso y miradores encarados al mar. Esta diferenciada en dos partes; una para ciclistas hormigonada y otra para peatones de tierra.

Hemos tenido el privilegio de recorrer esta ruta en soledad, también con buena compañía, tanto de día, como a la luz de la Luna y siempre ha sido una verdadera gozada para los sentidos; se huele, se oye, se ve el mar e incluso se puede tocar.

El extremo de la vía verde en el termino de Benicàssim, se enlazó con el carril bici de la localidad, unos 20 km., que a su vez enlazan con el de Castellón, con lo que los aficionados a la bicicleta estamos de enhorabuena, pues podemos disfrutar de largos recorridos por los cuales transitar sin el peligro de tenerlo que hacer compartiendo el trafico con vehículos a motor.

Existe buena oferta hotelera en la zona que dispone de bicicletas al servicio de sus clientes.




                                                         

Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
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  Otras Vías Verdes que hemos recorrido:


Vía Verde del Irati                                            
                         
Vía Verde Val de Zafán     

Vía Verde Ruta del Carrilet

lunes, 3 de junio de 2013

Vía Verde de Ojos Negros

Teruel-Castellón-Valencia


La Vía Verde de Ojos Negros recupera el antiguo trazado ferroviario que unía las Minas de Ojos Negros de Teruel, con la industria siderúrgica del puerto de Sagunto de Valencia, y lo transforma en un atractivo turístico- lúdico- deportivo para disfrute de los que la transitan, tanto en bicicleta, caminando o a caballo. Con paisajes fascinantes de naturaleza, atravesando pueblos con encanto, siendo en estos momentos la Vía Verde más larga de la península Ibérica.





Ya son varias las ocasiones en las que hemos transitado por esta antigua vía férrea, siempre en primavera, comenzando en diferentes lugares y accediendo a ella de diferentes formas; la más complicada, en tren. La más fácil, con algún vehículo de apoyo. En la actualidad sabemos que empresas como Esport Actiu dispone de un servicio de remolque de bicicletas.

Siempre la hemos realizado en sentido descendente, o sea, dirección Ojos Negros → Sagunto, aunque el nivel acumulado es de bajada no quita que haya subidas pronunciadas, en su mayoría tramos en los que el trazado original se ha perdido por alguna causa, como solaparse con alguna carretera, sustituyéndolo por un desvió.

En la última ocasión, que la recorrimos con unos amigos y con nuestras camisetas personalizadas, la comenzamos en las inmediaciones de Albentosa, un poco antes del kilómetro 103 de la vía minera, dejando nuestros vehículos cerca de la estación de Renfe.





Al poco de comenzar encontramos el primer túnel, y nada más salir de él el espectacular viaducto de Albentosa, impresionante obra de ingeniería de siete arcos y 179 metros construido para salvar el foso natural del valle río Albentosa, desde el que se divisan el resto de viaductos, tiene varios.





Continuamos pedaleando entre campos de cultivo y con las cumbres de la Sierra de Javalambre a nuestra derecha y las de Gúdar a la izquierda, incluso se divisa el Pico de Peñagolosa a lo lejos, cota más alta de la Comunidad Valenciana.

Llegamos al altiplano de Barracas, pequeña población lanzadera de muchos valencianos que transitan esta Vía Verde y que acceden a ella en tren. Desde aquí, y después de pasar por uno de los desvíos a los que nos referíamos anteriormente entre los inmensos generadores de energía eólica, emprendemos un agradable descenso que nos lleva de los 990 m. de altitud aproximadamente en los que se encuentra Barracas, a los 632 m. de Caudiel. Habremos bajado el Puerto del Ragudo y entrado en la fértil vega del río Palancia.

A Caudiel se accede después de pasar, a nuestro modo de ver, uno de los tramos con más encanto de la ruta, una trinchera con mucha vegetación y que nos adentra en un túnel muy húmedo. Al otro lado, una rampa muy pronunciada da acceso a la población y
 a un área de descanso con ducha incluida, construida por el taller de empleo.





Seguimos rodando entre campos de cultivo, ahora con las Sierras; Calderona en un lado y de Espadan en el otro. El paisaje va cambiando y sorprendiéndonos con su belleza.







Llegamos a Jérica, aquí la Vía Verde pasa por el centro de la población, un punto ideal para el avituallamiento o el reposo. 

En el siguiente tramo lo más destacable es el mirador que hay en el kilómetro 159, lugar ideal para contemplar las vistas del pantano del Regajo, embalse del río Palancia.

La siguiente población, Navajas, es otro punto estratégico, tanto por las posibilidades de servicios que posee, como por el bonito paraje del Salto de la Novia, que bien merece salirse de la ruta para conocerlo. 


Al llegar a Altura el trazado vuelve a desviarse, haciendo un trayecto un poco extraño pero señalizado en todo momento, pasando por el Parque Municipal, junto al Camping, estupendo lugar para hacer un alto en el camino; con buenas sombras, fuente y restaurante.

De nuevo en el trazado original de la vía encontraremos las indicaciones para desviarnos a las ruinas de la Cartuja Vall de Crist, visitable solo con cita previa, y a la Masía de San Juan, una masía fortificada y rehabilitada para el turismo rural.


Circulamos ahora entre pinos y plantaciones de jóvenes naranjos, con una mezcla de aromas de pino y azahar. Al lo lejos se divisa la ciudad de Segorbe, capital de la comarca.



De nuevo el trazado original se ha visto engullido, un desvió poco agraciado junto a la autovía nos lleva por el barranco de Mata Burros, con fuertes pendientes.
Pasado este mal tramo y después de atravesar la autovía por debajo, continuamos entre campos, en su mayoría de naranjos floridos por la época en la estamos y con un verde intenso, llegando a Algimia de Alfara y Alfara de la Baronía, fin de nuestro trayecto. 

Aunque la Vía Verde continua hasta Torres Torres lo recorreremos en otra ocasión, en esta, la "furgoneta escoba" nos espera para remontarnos y recoger nuestros vehículos que se quedaron en tierras turolenses. Nos vamos a por nuestro premio al Restaurante del Hotel los Maños, en el que nos esperan, además de la ducha, unos cuantos amigos con los que compartir una agradable comida y las impresiones de lo que, para nosotros, ha sido toda una hazaña.



                         

Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
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Vía Verde del Irati                                          
                                         
Vía Verde Val de Zafán 


domingo, 3 de junio de 2012

Albentosa y sus Puentes. Comarca Gúdar Javalambre-Teruel




«La situación de Albentosa es extraordinaria sobre un peñasco, al cual es muy trabajoso llegar por la malísima cuesta, que es preciso bajar antes de entrar en el Pueblo hasta la profundidad de un riachuelo que pasa por allí, con el cual riegan porción de huertas en una angosta vega, que se atraviesa por puente »


Con estas palabras describía Antonio Ponz, en 1788 en su obra «Viajes de España», el acceso a Albentosa. Con el paso de los años esto fue cambiando y adaptándose a los nuevos tiempos.

Albentosa está situada a 960 metros de altitud. Durante siglos ha sido un importante nudo de comunicaciones. Sus calles eran atravesadas por el Camino Real de Teruel a Valencia -por expreso deseo de Fernando El Católico- del que partían dos caminos más; el que unía Levante con la Sierra de Gúdar, por el puente de la Fonseca, y el que se adentraba en la Sierra de Javalambre, atravesando la villa de Manzanera.





En el siglo XIX, con la llegada del ferrocarril, se construyo el primero de los viaductos de espectaculares dimensiones, construido para salvar el foso natural del valle del río Albentosa. Años más tarde se tendía una segunda vía férrea que unía la mina de Ojos Negros, en Teruel, con la siderurgia del puerto de Sagunto - en la actualidad acondicionada como Vía Verde- construyéndose un nuevo y espectacular viaducto.






Con el paso de los años se construyeron dos viaductos más para salvar el mismo valle, el de la carretera N-234 y el de la autovía mudéjar A-23. 

La construcción de la nacional le quito protagonismo al pueblo de Albentosa, cediéndoselo a la Venta del Aire, en la que el viajero encontraba, y encuentra, un lugar en que descansar, comer o darse un capricho en el Hotel-Restaurante los Maños, con tienda de productos de Aragón incluida. Repostar en la gasolinera o darse un garbeo por algún secadero de jamones
Posteriormente con la construcción de la autovía son muchos los que pasan de largo, y muchos otros los que se desvían a sabiendas de lo que allí van a encontrar.







El viajero que transita por la autovía, desde su viaducto, puede ver, de un vistazo, toda esta sucesión de viaductos de dimensiones espectaculares que, añadidos al primitivo puente, dotan al paisaje de un encanto especial y nos hace darnos cuenta de lo afortunados que somos, cuando en el Medievo se tardaban dos días en llegar a Valencia, a día de hoy de Albentosa a la capital de Turia se puede llegar en tan solo una hora.

Añadir que Albentosa, por su privilegiada situación, está considerada la capital del jamón de la provincia de Teruel.

                                        

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sábado, 28 de abril de 2012

Baix Ebre, Tortosa

Un viaje rodando que nos salió... redondo

    Pedaleando por tierras del Ebro

Hace unos años la tarjeta de crédito que mora en mi cartera me daba unos puntos por usarla, los cuales fui acumulando sin darles ningún uso, hasta que un buen día me llego un aviso de mi entidad bancaria en el que me comunicaban que se acababa el programa de puntos y que debía gastarlos o me los trasformaban en puntos Travel Club, así pues me interese por el tema, entre en la página web de la entidad y cuál fue mi sorpresa que en el apartado “Acuerdos con otras Empresas” se encontraba Paradores ¡¡PODÍA TRANSFORMAR MIS PUNTOS!!! No me lo pensé dos veces, cambie todos los puntos que me había dado la visa por puntos amigos….¡¡Y yo sin enterarme!! Lástima, hubiera pagado como siempre y disfrutando como nunca.

Después de hacer el canje y para no perder comba, me dispuse a hacer una nueva reserva.

Por varias razones nos gusta el parador de Tortosa, sabía que se iba a reformar y quería despedirme de él, tampoco quería ir demasiado lejos, así que reserve una habitación con dosel, a mitad de puntos y con puntos caídos del cielo….¡¿Se puede pedir más?!

Llegamos al parador por la tarde, descargamos nuestros bártulos en la habitación, la cual disponía también de salón con un ventanal con vistas al Ebro y en la parte del dormitorio el típico balcón de madera, algo que creo iban a eliminar en esa próxima reforma.




Después de deshacer el equipaje nos tomamos nuestra copa de bienvenida, luego nos dimos un paseo por los alrededores del parador, en concreto por el llamado “Passeig de les Fortificasions” o lo que es lo mismo, Paseo de las Fortificaciones, un paseo que sorprende por lo extenso y por las vistas.



Ya habíamos estado en otras ocasiones en Tortosa, por lo que la Catedral, los Jardines del Príncipe, los Reales Colegios, el Centro de Interpretación del Renacimiento y otras muchas cosas ya las conocíamos.
Cenamos prontito y junto a uno de los ventanales góticos del comedor, después, un paseo por el exterior del Castillo de la Zuda para ver los jardines, la torre del homenaje, la ciudad iluminada y el Ebro, el inmenso Ebro.


Al día siguiente después del desayuno salimos del parador en dirección a Gandesa, tras pasar Xerta y antes de llegar al kilómetro 32 de la C-12, hay una área de descanso con un mirador sobre el Ebro con vistas al famoso Azud de Xerta.




Aparcamos allí nuestro coche, pusimos apunto nuestras bicis y comenzamos a pedalear por la Vía Verde de la Val del Baix Ebre, la vía va en un principio paralela al Ebro, para después seguir Río Canaletes arriba, no recuerdo exactamente en qué punto se convierte en Vía Verde de la Terra Alta, creo que en la estación de Pinell de Brai.

                   
Lo más impresionante de esta ruta, además de los preciosos paisajes, son los viaductos y los túneles, muchos y muy largos, y oscuros, muy oscuros, alguno de más de 1km. en la mayoría la oscuridad no es total, pero hay uno -que me impresiono especialmente- que además de largo es en curva, por lo que no se ve luz al final del túnel, lo suyo seria que estuvieran iluminados, pero ya sabéis, los vándalos arrasan con todo, nosotros llevamos muchas luces, incluso un frontal cada uno, pero aun así no ves mas allá de tus narices.






La ruta la finalizamos en la Fontcalda, que como su nombre indica en un nacimiento de agua caliente. En el paraje también hay un Santuario.




Después de darnos un baño y hacer nuestro personal control de avituallamiento, emprendimos el regreso exactamente por el mismo trayecto por el que habíamos ido, pero…. todo cuesta abajo, una verdadera gozada, en total unos 52 km.










Llegamos al parador de nuevo y como era un mes de junio, las horas de sol eran muchas, por lo que acabamos la tarde disfrutando del relax que ofrece su piscina.

En otra ocasión y partiendo desde este mismo parador hicimos una excursión por el Delta del Ebro, una zona que está llena de rutas señalizadas muy recomendables.





Paradores, Vías Verdes, Caminos Naturales y bicicleta, para mí una buena combinación de turismo activo.


               

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Vía Verde del Irati