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sábado, 2 de julio de 2016

De Viaje a "El Quinto Pino"




En nuestro afán de recorrer el país de cabo a rabo, no podíamos dejar pasar la oportunidad de visitar "El Quino Pino", ese lugar al que todos hemos ido alguna vez aunque realmente nunca hayamos estado, y como cualquier excusa es buena para darse un garbeo por este hermoso país, allá que fuimos, en busca de "El Quinto Pino".




En la búsqueda de "El Quinto Pino", lugar que siempre habíamos pensado que no exista ni había existido nunca y que solo era una expresión utilizada para indicar que algo estaba muy lejos sin determinar exactamente la distancia, fuimos a parar al Paseo de la Castellana de Madrid. 






En el recorrido pudimos admirar la llamada Puerta de Europa, las torres Kio, dos torres simétricas e inclinadas que parecen desafiar la ley de la gravedad. La plaza de Castilla, con el obelisco de Calatrava y la estatua de Calvo Sotelo, el parque, el depósito elevado y centro de exposiciones del Canal de Isabel II, y los famosos juzgados de Plaza de Castilla. La plaza de Cuzco y el Santiago Bernabéu; madridistas o no, futboleros o no, hay que reconocer que es un estadio como una catedral.








A la altura de Nuevos Ministerios hay una serie de pinos con césped cubriendo sus raíces, todos de buen tamaño, pensamos si alguno de ellos será el que buscamos, da gusto estar a su sombra pero, nos alejamos un poco de ellos, miramos sus copas y sus troncos con detenimiento, intentando averiguar cuál es el más veterano del lugar, ya que no parecen muy viejos. Tras un rato mirando pinos, incluidos los de los jardines de la plaza interior del recinto de los ministerios, nos decantamos por uno, junto a un banco, sacamos la cinta métrica, medimos la circunferencia de su tronco a la altura de nuestro pecho, contamos las espirales hasta la copa y sumamos uno, dividimos por Pi, multiplicamos...le echamos, según nuestros cálculos, una edad aproximada de 350 años ¡¡¿HABREMOS ENCONTRADO EL QUINTO PINO?!! 







Según cuenta la tradición, la expresión comenzó a utilizarse en el Madrid de principios del siglo XVIII. Durante el reinado de Felipe V fueron plantados cinco pinos frondosos a lo largo del Paseo de Recoletos, en dirección norte. El primer pino estaba en la parte baja del paseo, mientras que el quinto se encontraba en la más alejada, en las inmediaciones de lo que hoy es el Paseo de la Castellana, a la altura de Nuevos Ministerios. El hecho de estar a las afueras lo hacía idóneo como punto de encuentro de parejas de enamorados, a salvo de la vista de los demás, así que cuando se citaban lo hacían en "El Quinto Pino".


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¡¡Buen viaje y feliz estancia!!




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Gracias por tu visita ¡¡Hasta pronto!!
                                             
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