miércoles, 4 de febrero de 2015

Alcalá de la Selva y La Virgen de la Vega




Queremos presentaros el lugar en el que, desde hace años, pasamos ratos de nuestra vida. Un pueblo de unos 500 habitantes que en verano se multiplica por diez, pero, en el que aún así, se puede llegar a pasear y no cruzarse con nadie.





Entre los muchos atractivos que tiene la provincia de Teruel ocupa para nosotros un lugar especial la localidad de Alcalá de la Selva. Población situada en plena Sierra de Gúdar, a más de 1400 m., donde la nieve tiene papel importante por su proximidad a las pistas de esquí de la vecina localidad de Valdelinares. Aparte de la actividad invernal, en verano, son muchas las familias que la eligen para disfrutar de largos periodos vacacionales o fines de semana, como en nuestro caso.
Al acercarnos por la carretera Alcalá de la Selva aparece colgado sobre montañas, con su Castillo en lo alto de la roca, restaurado no hace mucho, dando al enclave un cierto aire de paisaje agreste que contrasta con la suavidad de la Vega, un valle de verdes prados, campos de cereal y choperas, donde el tiempo parece detenerse, transformando la dureza de estas tierras para las gentes que las habitan, en parajes de ensueño para los que las visitamos por placer, en busca de tranquilidad y sosiego.




Alcalá de la Selva tiene en las pistas de esquí y en su barrio de la Virgen de la Vega, unos atractivos turísticos que raramente suelen encontrarse juntos, imán que atrae a miles de visitantes ocasionales y a muchas familias que, cuando el turismo en España no era más que una posibilidad ilusionadora, ya venían a estos parajes para disfrutar del clima y todo lo que esta localidad ofrece. El paso del tiempo no ha hecho más que consolidar estas posibilidades turísticas, incrementando las ofertas en alojamientos de todo tipo, sobre todo en la Vega, en la que se puede pernoctar con todas las comodidades que hoy exigimos los viajeros; disfrutar de la gastronomía de la zona, sabrosos jamones, rico cordero, excelente cecina, la perdiz, las truchas, sopas, cocidos y los dulces típicos.







Las visitas en cualquier época del año son interesante por lo cambiante del paisaje, en invierno ver esta inmensidad de paisaje cubierto de nieve, ofrece 
tranquilidad al espíritu. 







En verano, cuando en la costa el calor es agobiante, aquí se disfrutan de unas agradables temperaturas con noches frescas y días soleados, sin agobios ni tensiones, pero con la animación suficiente para no aburrirse, pues quien busca diversión y marcha la encuentra.

Disfrutar de excursiones diarias o simplemente dar largos paseos a la sombra de las grandes árboles que festonean los caminos y sendas, como la senda fluvial que va desde la Vega hasta los pies del castillo o viceversa. 

Disfrutar de paseos en los que echar un trago de agua fresca en algunas de las fuentes de manantiales libres de cualquier asomo de contaminación, o algo tan simple, como respirar a pleno pulmón, este aire saludable que llega cargado de aromas y fragancias de plantas silvestres.

En cuanto a monumentos Histórico-Artísticos destacar el Santuario de la Virgen de la Vega, del S.XVIII, muy bien conservado, el Humilladero, en la entrada del pueblo, el Castillo y la Iglesia Parroquial, de monumental portada.

El Castillo, de origen musulmán, es el que da nombre a la localidad, Al- Qala, la fortaleza, reconquistado por Alfonso II quien lo donó a la abadía francesa de la Gran Selva, de ahí el nombre, Alcalá de la Selva.

Por muchas historias ha pasado este castillo, en la actualidad es de titularidad municipal, en él se están llevando acabo labores de excavación y restauración, con el visto bueno de Patrimonio Nacional.





El acceso hasta Alcalá de la Selva es cómodo, llegando por la A-23, Autovía Sagunto-Burgos, la Autovía Mudéjar, y dejando esta en la salida que nos lleva primero hasta la monumental Mora de Rubielos, y siguiendo por la carretera A-228 (18k m)subiremos el puerto de San Rafael de 1560 m., por carreteras en buen estado, disfrutando del paisaje que nos acompaña y nos hace el trayecto muy agradable, con el olor a monte que impregna el ambiente.

Una ruta alternativa más corta, si nuestro destino o procedencia es Teruel, es utilizando carreteras locales de poco trafico, mucho paisaje y menos Kilómetros.

Desde Alcalá de la Selva nos dirigiremos hacia la localidad de Cedrillas, por la TE-V-8204 (16km) y de esta, por la carretera que une Cantavieja con Teruel, la A-226, pasando por el puerto de Cabigordo 1552m. (37km). Entrando a Teruel por la carretera de Alcañiz.



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